Duda y búsqueda
Un lapicero rojo danzaba entre los gráciles dedos enguantados de una despampanante murciélago. Por como se movía, el lapicero casi parecía una serpiente amaestrada por su aparente ama. La murciélago, con las piernas cruzadas sentada al fondo de la oscura sala de reuniones, miraba al objeto sin mucho interés mientras éste bailaba a su merced, luego lo puso sobre la mesa y lo hizo girar como un trompo. Cual tornado en miniatura, el lapicero salió disparado, atravesando en instantes toda la mesa para terminar en manos de alguien más. El nuevo visitante tomó el objeto y lo inspeccionó con detenimiento antes de cambiar su vista a la murciélago.
"Rouge", la voz de Shadow era severa.
"Comandante~", replicó coqueta la murciélago, con una media sonrisa y mirando de reojo mientras daba una lenta vuelta en la silla.
"¿Se puede saber que haces en la Sala de reuniones del senado?".
"Es el único sitio donde me puedes dejar tranquila para disfrutar mi tiempo libre".
"Hasta donde sé, no tenemos 'tiempo libre'".
"Que tú seas un adicto al trabajo no tiene por qué afectarme a mi, guapo~"
"Pero tu desidia si puede afectar a otros", Shadow hizo un paso a un lado e indicó a alguien que avanzará. A la sala entró Whisper, su rostro oculto tras su máscara táctica, aunque por su lenguaje corporal se le podía notar alterada. "Volvieron de la misión de búsqueda y supresión, un escuadrón no volvió, el escuadrón donde estaban Cream y Tangle."
"Oh cielos~. A esa pequeña coneja de verdad no le sirven de nada ninguna de sus patas, con esa suerte que lleva."
"Su Majestad a dado la orden de mantener el suceso en bajo perfil. Debemos corroborar el estado de las tropas perdidas, allí es donde tú entras".
"Para mi desgracia...", Rouge detuvo el giro de su silla para encarar la mesa y posar los codos sobre ella. Movía fastidiada su oreja derecha, donde brillaban sus pendientes de Meta-Cuarzo. "A ver cariño, cuéntame tus pesares".
"...Las comunicaciones se cortaron de golpe...", dijo la loba, su voz era firme, aunque disminuida en volumen. "...todo intentó por restituirlas fracasó, y cuando fuimos al último lugar en que estuvieron antes de perder la señal...", una ligera inflexión traicionó el tono seguro de la loba y dejó a relucir por un instante su preocupación. Pasó su mano izquierda por encima de los dedos de la mano contraria, como si buscara sosiego en su tacto.
Rouge extendió su mano, esperando que le entregasen algo. Whisper volteó a ver a Shadow y este se limitó a asentir. La loba se acercó a la murciélago quitándose el guante derecho, revelando en su dedo anular dos anillos, de los cuales le entregó uno a Rouge.
"Ohh~", la ladrona veía la joya con ojos brillantes. "Un rubí, pequeño, pero muy raro. ¿De compromiso?"
A Whisper le costaba encontrar las palabras adecuadas, se veía incómoda.
"... De promesa..."
"Oh, por su puesto~, adorable. Calma reina, encontraré tu Tesoro en un instante"
Los pendientes en las oreja de Rouge comenzaron a brillar con una luz purpura. La energía fue fluyendo desde las joyas hasta posarse en sus ojos, formando un visor, mientras ella miraba el anillo fijamente.
"Buenas noticias: sigue viva".
Whisper no pudo evitar soltar un pequeño suspiro.
"Aunque... no muy sana que digamos. Quemaduras de segundo grado, toda su cola. Pero se está recuperando, en una... especie de enfermería. Creo que está lanzando algo ¿Está jugando a los dardos?. Por lo menos está de buen humor. Parece que le acompañan dos personas, una está oculta... Creo ver a Cream y-"
"Irrelevante", interrumpió Shadow. "Ubicación".
"Ok, ok... latitud norte 8 grados, 6 minutos, 10.27 segundo, Longitud Oeste 63 grados, 32 minutos, 49.04 segundos. 54 metros sobre el nivel del mar. Eso es..."
"Territorio Felidae...", murmuró el comandante.
"(Por su puesto tú que sabes donde es) Si, allí exactamente.", Concedió Rouge mientras le entregaba el anillo a Whisper.
"Bien. Esta es oficialmente una misión de rescate encubierta del Equipo Dark. Whisper, Omega, tú y yo", habló el comandante apuntando a Rouge con el lapicero. "Hablaré de inmediato con Su Majestad, tu pon al tanto a Omega."
"¿Omega en una misión encubierta? ¿En serio?".
"Hay que estar preparados".
Rouge hizo un saludo militar burlón mientras Shadow encaminaba a Whisper a la salida. Cuando el erizo y la murciélago estuvieron solos, Shadow se mantuvo en silencio por un momento viendo el lapicero.
"Tiene un micrófono".
"Sep".
"¿De quién es?".
"De nadie", Rouge sonrió. "Por mucho que lo revise, no me mostró a nadie. No tiene dueño".
"Entonces la rata conoce tu Meta-habilidad, y quien sabe que otras habilidades más".
"Este reino es un Zoológico, guapo. Puede ser una rata, o un gato, o un lince, o un pulpo o... hasta una coneja", Rouge le daba la espalda a Shadow girando sobre la silla.
"O una murciélago", el comandante soltó un resoplido antes de dar media vuelta y encaminarse a salir de la sala.
"O un erizo", la ladrona miró de reojo a sobre su hombro. "Pude ver a nuestra querida amiga, Rose".
Shadow se detuvo en seco.
"No, no lo hiciste", fue lo último que dijo antes de destrozar el lapicero con su mano y lanzarlo a la basura.
Un dardo rojo sobrevuela la habitación de enfermería hasta clavarse en la diana de corcho colgada en la pared, cae en la zona de 20 puntos.
"¡Tómala! ¡Ni siquiera estaba apuntando allí! ¡Creo que mi suerte está volviendo!", celebró animada la lémur sentada en su camilla.
El sobrio lugar solo contaba con un par de camillas, estando la otra ocupada por la gran cola de la lemur, con una cortina recogida como única división del cuarto. A la diestra de Tangle estaba sentada Cream, dándole la espalda a la puerta de salida entre abierta.
Cream lanzó un dardo negro. Por haberlo lanzado sin mucho ánimo, terminó clavado en el área de 5 puntos. La coneja soltó un suspiro.
"Uuh, que mal, orejas-largas. Seguro la próxima tendrás algo más de suerte..."
"Yo lo dudo mucho, Capitana"
De pronto Tangle tembló un poco y empezó a frotarse los brazos como si tuviera frío.
"¡De la nada sentí un escalofrío! ¿No te dio la sensación como de que te están observando?".
Cream no respondió de inmediato, pero sí había sentido algo extraño. Mirando por encima del hombro, pudo observar como Amy espiaba desde el espacio entre la puerta y su marco. Cuando la eriza notó que la estaban mirando, volvió a ocultarse. Cream dio un resoplido exasperada.
Antes de entrar a la habitación, Amy le explicó a Cream que no podía ser vista por Tangle 'Por su bien'. El hecho de que hubieran enviado una comisión para cazar a Sonic y Amy era una clara señal de que había un precio sobre sus cabezas. Y con la amenaza de que hubiese infiltrados en el reino, aun si Tangle recibía de buena manera a los erizos y ofrecía su ayuda, era más probable que el reino la tachara de traidora; y junto a ella quizá a todos sus allegados: Whisper, Jewel, Lanolin... Un efecto en cadena desastroso.
A Cream le molestaba la actitud tan pesimista de Amy al respecto. No era propio de ella, y le incomodaba la ligera sombra de duda que le embargaba como resultado. Empezó a pensar de que quizá no le estaba diciendo toda la verdad…
"Estas imaginando cosas”, respondió la coneja agitando la cabeza, aunque sonaba más a que se lo decía a sí misma que a la lemur. “Quizá deba seguir descansando, Capitana"
"Aww ¡Pero si me siento de maravilla!", Tangle no lo notó, pero Cream le dio un vistazo a su cola en la otra camilla, vendada en su totalidad. "Aparte, este lugar es taaaaan aburrido. Solo vienen, me dan las medicinas, y se van sin decir ni pío. Es decir, entiendo que teeeécnicamente somos prisioneras ¡Pero un 'Buenos Dias' no les mataría!".
"Por lo menos le están atendiendo bien..."
"Oh si, seguro. Debo de ser toda una VIP - Very Important Prisioner (Prisionera muy importante)", Tangle codeaba a Cream para que se riera, la coneja soltó una pequeña carcajada más por lastima que otra cosa. "¡Oh cierto! Aun tengo que hacer mi trabajo como Capitana. Eh... R-reporte del estado de nuestras tropas, Cadete. (¿Es Cadete, verdad? ¿Lo dije bien?)"
"Están bien, Capitana. Hice una revisión rápida antes de venir aquí, están sanos. Solo un poco asustados"
"Je, no me sorprende. Esos lobos nos dieron un gran susto. Además...", durante toda la visita de Cream, Tangle estuvo evitando activamente el ver su propia cola, pero en ese momento no pudo evitarlo. La actitud animada de la lemur se fue apagando. "Te seré franca Cream, yo me lastimo la cola toooodo el tiempo. Y por sorprendente que suene, esto no es lo peor que me ha pasado, pregúntale a Jewel. Esto no me preocupa tanto. Lo que si me afecta... Es que fuese Blaze la que me lastimó. Es decir, se que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos, pero... Creía que éramos amigas..."
Cream cerró los puños y la mandíbula con fuerza. Intentó contenerse y, con calma, buscar las palabras correctas antes de explotar.
"¡Aun son amigas!", la súbita reacción sorprendiendo a la lemur y un poco también a la propia Cream. "¡L-la señorita Blaze lamenta muchísimo lo que te hizo, de corazón!. Ella personalmente pidió que atendieran tus heridas lo mejor posible, y que nos tratasen más como invitados que como prisioneros, y..."
Tangle posó su mano sobre las de Cream, fue entonces que la coneja se percató de que estaba temblando y que tenia los ojos aguados.
"Gracias", la dulce sonrisa de la lemur alivió los nervios de Cream. "Es bueno saber que está preocupada ¡Gracias por decírmelo!. ¿Sabes? Que esto sea un secreto entre tu y yo ¿Vale?... Me molesta mucho lo que dice Shads de que 'son tiempos complicados'. ¡No me gustan las cosas 'complicadas'! Siempre me parecieron estúpidas. ¿De verdad no hay mejor forma de hacer las cosas? ¿Tiene todo que ser tan enredado como los cables de unos audífonos dentro de un bolsillo…? Aunque, imagino que si Shads lo dice, es porque es verdad".
"Supongo...", Cream dio un pequeño vistazo a la puerta a sus espaldas, pero no había nadie.
"Hey, entre tu y yo, creo la que necesita un pequeño descanso eres tu, Orejas-largas. Gracias por visitarme y cumplir mi capricho de jugar a los dardos conmigo. Pero como tu superior, te ordeno que te vayas a dormir como por... no sé... ¡Todo un día! Y cuando despiertes ¡Ve a comerte un gran pastel! Estoy segurísima de que si se lo pides a Blaze, ella te lo manda a hacer sin rechistar (Y de paso me traes un poco ¿Ok?)"
"A sus ordenes, Capitana", Cream se levantó haciendo un saludo militar y dando una leve sonrisa, luego se dio media vuelta y se encaminó a la salida.
"(Ahora ¿Donde diantres habré dejado ese anillo? ¡Ay, Whisper va a matarme si no lo encuentro!)"
A Sonic le era imposible mantener un perfil bajo, no tanto por incapacidad como por la extrema facilidad con la que a la gente a su alrededor simplemente le caía bien. Allí donde pasaba, los lagartos Sungazer, los Koalas del Sol y hasta los estoicos lobos guardianes le saludaban, charlaban con él y le brindaban recuerdos o bocadillos, y no era naturaleza del erizo el rechazarlos. La realidad era que le alegraba la viveza del entorno, pese a las circunstancias. Su tiempo rondando el desierto le hizo apreciar la resiliencia de las demás personas y le ayudaba a recordar que lo más importante era mantener el optimismo en tiempos difíciles, algo que cada día se le hacía más difícil tener presente.
Lo que si que nunca olvidaba era cual era su objetivo. Entre risas y charlas amistosas, el velocista se aproximaba un poco más a donde creía que podía encontrar a Tails. Una pequeña pregunta como quien no quiere la cosa, una diminuta mención, tener el oído bien atento a las conversaciones al fondo. De esa forma pudo averiguar que Tails (O "Maestro Miles", como todos insistían en llamarle), se encontraba en su taller en un lugar apartado en el tramo entre el asentamiento Sungazer y la capital.
Todo lo que oía de él le parecía más y más extraño, como si hablaran de alguien completamente distinto. Decían que era retraído, arisco, brusco y hasta violento, no hablaba más de la cuenta y obedecía únicamente las órdenes de Blaze, a todos los demás los ignoraba o, en el peor de los casos, los maltrataba. Ese no era Tails. Sonaba más a como se comportaba Kit o incluso a Eggman, no a su hermano pequeño súper genio. Pero el hecho de que todos reconocieran quien era Tails y le corrigieran diciendo que el quería que le llamaran Miles le indicaba que, por lo menos, se referían a alguien similar. No hacía ningún daño el averiguar la verdad.
Un viejo comerciante Sungazer le ofreció al erizo un aventón en su camino a vender sus productos en la Capital, y Sonic aceptó. A mitad de camino el velocista se despidió del viejo lagarto y, desviándose de la ruta regular, se adentró en la selva. Hacía un calor infernal, y la reciente lluvia falsa que Marine y sus barcos dejaron caer volvió el ambiente más húmedo y molesto. Sonic pensó en como la cosa sería más agradable si pudiese correr a toda velocidad por la selva y que el viento subsónico le quitase el bochorno de encima. Correr, pensó, luego soltó una amarga carcajada. Para llegar sofocado y a dolorido a un posible claro vacío, por su puesto.
En cierto punto empezó a escuchar un rumor, cosas pesadas siendo movidas y voces en un idioma que aun no podía identificar. Sintió que el ambiente se hacia más y más caluroso, similar a cuando se acercaba a las gigantescas fábricas de Eggman. El rumor se fue tornando en un escandalo apenas soportable. Cuando apartó las últimas hojas de su camino, lo pudo ver.
La imagen resultaba aberrante y surrealista, una enorme cabeza en forma de zorro en medio de un páramo arrasado, una fábrica construida con la forma de la cabeza de Tails, con sus orejas despidiendo humo y sus ojos escupiendo fuego y chispas, mientras que de su hocico salían camiones manejados por lobos llevando artillería y armas. El campo que le rodeaba estaba atiborrado de árboles talados, la vegetación muerta y maltratada. Era como si Sonic hubiese entrado en una realidad alterna donde Tails, su pequeño hermanito, era el genio malvado y megalómano, en lugar de Eggman, o como si el propio Eggman hubiese influenciado de alguna forma al pequeño zorro. La sola idea le revolvió el estómago y le hizo perder el enfoque.
Sonic avanzó por el terreno muerto sin preocuparse de si lo veían o no. A lo lejos pudo avistar una figura extraña, Una capucha morada moviéndose con unas patas mecánicas. La capucha era del mismo modelo que las que usaban Mighty, Trip y los otros, así que asumió que era Tails, el Apóstol faltante, por lo que apresuró el paso. Llegado a cierta distancia pudo identificar mejor la figura, podía ver como sus dos colas amarillas colgaban flácidas bajo la capucha. Definitivamente era él, se apresuró aun más. La figura de morado volteo ligeramente su cabeza y Sonic pudo verle de perfil. El erizo se detuvo súbitamente, el ver los ojos negros del zorro le conmocionó. Cuando recuperó la compostura se preparó para salir corriendo en dirección al zorro, pero una mano en su hombro lo detuvo.
"No deberías estar aquí", La voz de la jefa Lobo le dio al erizo un fuerte sentimiento de Déjà vu, era el mismo tono firme pero reconciliador que Sally y Blaze dominaban, y que a veces Amy sacaba cuando quería captar toda la atención del erizo.
Sonic intentó calmarse, no era el lugar adecuado para causar un alboroto, eso era lo que en verdad quería decirle la loba con la forma en la que habló. Por el rabillo del ojo, Sonic vio que Tails se perdió en el interior de la fábrica, su oportunidad ya se había perdido. Soltó un suspiro e intentó buscar en su interior su viejo yo más relajado.
"Conchale ¿Qué no puede uno turistear relajao por aqui? ¿No puedes perdona' ahí a un pana erizo?"
La loba quedó impresionada.
"¿Hablas Lupino? ¿Donde aprendiste tu esa vaina?"
"Tu sabe que a mi me encanta viaja' pora'i. Se me pegan los idiomas facilito. Me sorprende que no lo hablen más los tuyo y tú, ehhh..."
"Lupe, Lupe La Loba. Lidereza de la Manada de Lobos", ambos Lupe y Sonic estrecharon sus manos. "* Y que te digo... Mandato de la Reina, to'o el mundo debe hablar Común. Hablando claro, me saca la piedra el Común, sin ofender.*", se rió la jefa, y Sonic rió de vuelta.
"Mira, no hay peo ¿Eh?. Que yo también me vuelvo un ocho hablando Común a veces. 'Tonces...", Sonic dio una mirada a su alrededor y dio un largo silbido. "Menuda obra tienen aquí mota'a".
"Necesaria pa' que no nos escoñeten piratas, bandidos o los Gringos del norte", Lupe dio un breve vistazo a su alrededor y su tono se volvió más melancólico. "Me entristece burda, porque este lugar era bien bonito... Por eso tu no deberías anda' por aquí 'turisteando'. ¿No tienes una diligencia con Blaze?."
"A la hora de la cena, si. Pero...", Sonic dio un vistazo al cielo, el sol empezaba a descender por el horizonte del oeste. "¡Naguará! ¿Tan tarde es?"
"Sígueme, te doy la cola allá", Lupe le hizo al erizo el gesto de que la siguiera.
Sonic volteó un momento a la fábrica, las puertas se habían cerrado a cal y canto. Vio a Lupe y pudo notar esa mirada, la misma mirada que Sally y Blaze usaban con gracia, y que también Amy estuvo a punto de dominar en su tiempo dirigiendo La Restauración, la marca de una líder hecha y derecha. La actitud amistosa de Sonic no la había ablandado ni un poco, el erizo podía presentir como ella estaba preparada para responder con la fuerza en cualquier instante de ser necesario. Simplemente le siguió el juego para mantener la paz. A Sonic le pareció gracioso que, pese a todo, no se sentía mal porque Lupe hubiera visto más allá de su fachada, le caía bien.
El erizo puso una media sonrisa y siguió a la loba sin rechistar.
A lo mejor tengo una debilidad por las mandonas, pensó el erizo. Espero que mi mandona rosita favorita ya me haya perdonado