Guardianes y Rituales
Entonces... 1 año y 6 meses después de La Unión.
Había amanecido, otra vez. Eran las 6 de la tarde cuando pasó, 6 y 35 minutos para ser más precisos.
Trip lo sabía a la perfección porque a esa hora el sol se posicionaba exactamente dentro de uno de los loops que decoraban el horizonte oriental de las Northstar Island. Durante toda su vida había aprendido el momento exacto en que sucedía y la posición correcta para verlo en toda su magnificencia, porque le fascinaba, le encantaba un montón. Era una de las pocas cosas que ella consideraba que hacia bien, ver el sol estar perfectamente centrado en ese loop. El verlo le hacia olvidar sus errores y arrepentimientos. Después de verse obligada a ayudar a Eggman y Fang aquella vez, tuvo una muy larga temporada viendo el sol. Después de La Unión... prácticamente se la pasaba allí todos los días.
Era abrumador, como si todas las maldiciones del mundo hubiesen destrozado la represa que les contenían. El desconcierto, luego el temor, luego el pánico, entonces llegó el calor, y con él la sed y el hambre. Cada día parecía como si el mar y los ríos huyeran de los pescadores, hasta que finalmente desaparecieron. Entonces las plantas comenzaron a marchitarse, las grandes frutas que caracterizaban la isla se fueron achicando y pudriendo. Los Flikies huían de la isla en parvadas, y aquellos que eran dejados atrás...
Trip se concentraba en el sol perfectamente posicionado en el interior del loop; era lo único que podía hacer bien en ese momento, ver el sol dentro del loop. Como guardián, su deber era no solo proteger el preciado y peligroso Ónice Negro, sino también a su tribu. Ayudarles, proveerles de aquello que necesitaban, así le había criado su abuelito. Pero ella jamás fue buena pescando, nunca elegía las frutas buenas de los arboles, toda choza que construía se caía a pedazos, y aunque era rápida, no era tan fuerte ni tan lista. Y cuando parecía que estaba por lograr una mejora, tropezaba. Siempre tropezaba. Siempre.
No podía tropezar si veía el sol dentro del loop. Podía hacer las cosas bien, por una vez. Podía ser algo más, algo diferente a lo que era... Pero luego llegaron "los demonios".
Era la única forma en la que los podía identificar, 6 monstruos con cuernos, caídos desde los cielos, que con un ejercito de quimeras robóticas arrasaron con todo lo que se encontraron, y se llevaron el resto. La poca comida guardada, la poca agua recolectada, la gente. Trip tuvo que cumplir su misión, proteger el Ónice Negro. Lo hizo lo mejor que pudo, resguardándolo en lo más profundo de la Isla. El desquiciado demonio morado la persiguió subido en su luna mecánica, y destrozó todo lo que se encontraba, incluso ese loop por el cual Trip veía el sol. No logró alcanzarla, y cuando se aburrió, se fue junto a los suyos de la misma forma en la que llegaron. A pesar de haber hecho su trabajo como debía, Trip estaba lejos de sentirse satisfecha. Había protegido al Ónice Negro, pero no a su gente ni a su hogar. Aquel ataque ocurrió un mes atrás, y en el transcurso de ese mes la situación en la isla se fue encrudeciendo, ahogando a Trip aun más en la impotencia.
El loop ya no estaba, el sol ya no podía colocarse perfectamente en su centro. Ahora, cuando el sol se ponía y estaba por ocultarse tras el horizonte, solo llegaba a una especie de cuna vacía tras la cual simplemente desaparecía. Era un vacío que emulaba el del interior de Trip, como si el mundo le estuviese diciendo que no había nada que ella pudiera hacer bien. Nada en absoluto.
Entonces, volvió a amanecer.
A su espalda un brillo abrazador la envolvió, como un segundo sol saliendo por la mañana. Cuando volteó a verlo temió quedar cegada por el resplandor. Por mucho que se tapara los ojos o los cerrara, aquel brillo permanecía, y avanzaba. Sintió miedo, ¿Acaso era otra desgracia para ella y su tribu? ¿Una nueva bofetada del destino? ¿Quizá la última?. Pese a ello, se sentía fascinada, como si una fuerza sobrenatural la estuviera atrayendo, tal como lo hacia el sol verdadero.
Trip hizo el intento de ver directamente al brillo pese al riesgo de ceguera, y pudo notar una silueta entre el resplandor. La silueta de una felina, una felina que le extendía una mano. Por la mente de Trip pasó como un relámpago el recuerdo de la primera vez en la que sintió que hizo lo correcto, cuando una pequeña chica erizo rosada le tendió su mano para ofrecerle ayuda. Ella aceptó, haciendo así sus primeros amigos de fuera de su tribu que le ayudaron a enfrentar y derrotar a Eggman.
Fue por ello que Trip se acercó más a la felina luminosa. Se acercó aun cuando se percató de que el brillo provenía de unas enormes y salvajes llamaradas. Se acercó aun cuando el calor le hacía sentir que sus escamas estaban a punto de derretirse. Se acercó más y más, paso a paso, a ciegas. ¿Sería una nueva amiga? ¿Alguien que podría ayudarla y a su tribu?.
Dio un paso más... Y tropezó.
Sus pies se enredaron y cayó en dirección a la silueta en llamas. Por una fracción de segundo se preguntó si sus escamas soportaría el calor el suficiente tiempo para que ella se disculpase con la silueta por su torpeza. Pero sintió como era sostenida en brazos, en un abrazo cálido y reconfortante. Podía sentir el calor de las llamas a su alrededor, pero no sobre ella. La felina le ayudó a recomponerse y fue allí cuando Trip le pudo ver a los ojos. Y le sonrió.
Ahora...
Trip se había perdido en sus recuerdos por un momento. Siempre sucedía cuando debía visitar el "templo" del Ónice Negro para recibir su bendición. Aunque llamar "templo" al lugar resultaba un poco extraño, pues no era más que una cueva encontrada dentro del territorio que, a petición de Blaze, los Felidae cedieron a los Sungazer, y que estos intervinieron para que fuese similar al interior de uno de los templos reales en Northstar Island. Dentro del oscuro recinto de piedra, la lagarto de rojo se encontraba sola, como era ya tradición. Solo un apóstol a la vez haciendo el ritual; hacía un rato Mighty ya había hecho el suyo y estaba esperando a Trip afuera.
Ella sacó de su capucha una gruesa bolsa de cuero de la cual se asomaba una pequeña parte de la Esmeralda del Sol Roja. Era imperativo que el apóstol no tocase directamente la Esmeralda después de que la bendición del Dragón Negro terminase. Pero sin querer, Trip acercó demasiado un dedo a la porción revelada de la gema, y una pequeña llamarada de fuego la hizo soltar la esmeralda al suelo. Torpemente la volvió a recoger y la llevó rápidamente cerca del Ónice Negro. La Esmeralda empezó a brillar y por si misma levitó fuera de la bolsa, orbitando el Ónice.
Trip se alejó y tomó asiento en el suelo de la cueva mientras esperaba. Distraída observando como la esmeralda flotaba alrededor del Ónice como un satélite rodeando un planeta, empezó a oír unos susurros.
Guardiana... Triste guardiana...
Trip tomó su casco y se tapó la cabeza con él, como su abuelito le había enseñado una infinidad de veces para repeler la voz del Dragón Negro. Ella una vez le preguntó a Mighty cómo hacía para combatir la voz del dragón sin un casco, el armadillo le dijo que no oía ninguna voz, solo sus propios pensamientos; cuando le hizo la misma pregunta a Ray, este respondió igual. ¿Acaso Trip se imaginaba la voz?. Lo mejor era no tentar a la suerte, 'más sabe el diablo por viejo que por diablo' dicen, y el abuelito era más viejo que el diablo (O al menos eso creía Trip).
Pasado un tiempo, la Esmeralda dejó de brillar y cayó al suelo. Cuando Trip la tocó, no pasó nada. Al intentar invocar el poder que la Esmeralda concedía, pudo sentir su sangre calentarse, y en la punta de sus dedos se formaron pequeñas bolas de fuego, las cuales Trip hizo danzar alrededor de su mano. El ritual había sido un éxito, la bendición duraría exactamente un mes tras el cual se tendría que repetir otra vez.
Fue curiosa la forma en la cual descubrieron la bendición.
Cuando la alianza entre la Tribu Sungazer y los Felidae se formalizó, y ya teniendo al menos 4 de las 7 Esmeraldas del Sol, Blaze expresó su incapacidad de acceder al poder de las Esmeraldas, que estas la rechazaban. Eso la frustraba pues quería utilizarlas para buscar a más de la gente de su dimensión. Trip le mencionó el cómo cuando las Esmeraldas del Caos llegaron a Northstar Island, estas desbloquearon una serie de habilidades que Sonic y sus amigos jamás habían visto antes. En su momento Trip no sabía el porqué, pero su abuelito sugirió que quizá la influencia del Dragón Negro dentro del Ónice tenia algo que ver, de la misma forma en la que pasaba con los animales y las frutas gigantes. Eso le hizo suponer a Trip que quizá algo similar pudiera hacerse con las Esmeraldas del Sol si estas se presentaban al Ónice Negro, así que se hizo el intento.
Cuando las Esmeraldas se acercaron a la piedra, brillaron y levitaron a su alrededor, anillos de fuego salvaje le rodearon en un baile violento y alocado que casi acabó con lo poco que se tenía construido del nuevo hogar de los Sungazer, hasta que culminó súbitamente. Blaze trató de tomar una de las Esmeraldas, pero una ráfaga de un extraño fuego negro la repelió, increíblemente quemándole parte de la mano. Cuando Trip fue corriendo a auxiliarla, tuvo un tropiezo y cayó sobre una de las Esmeraldas. No ocurrió nada. Al tomar la gema entre sus manos, pudo sentir el poder que emanaba de ella recorrer su cuerpo.
Blaze concluyó que, como ella era incapaz de utilizar directamente las Esmeraldas, necesitaría la ayuda de personas de confianza para que las usasen en su nombre. Al preguntarle a Trip si le brindaría su ayuda, ésta aceptó sin rechistar. Así se convirtió en la Segunda Apóstol.
Trip salió de la cueva cabizbaja mirando la esmeralda entre sus manos, absorta. Entonces su casco chocó contra algo y ella cayó de bruces sobre su trasero.
"Debes mirar por donde vas, niña", una voz conocida le tendía una mano, no le pertenecía a Mighty.
Al levantar la mirada, a través del visor del casco, Trip se encontró con la sonrisa de Knuckles.
"¡Al fin despertaste!", exclamó emocionada la lagarto mientras se reincorporaba y saltaba a abrazar al equidna. "¡Te extrañe tanto, señor Knuckles!".
"¡Yo igual, niña!"
Trip se levantó el casco y miró a ambos lados.
"¿Donde están los demás?"
"Haciendo un tour por el país. Stick, la mapache con cara de alocada, está ahora molestando a los demás Sungazer tomándoles fotos"
"Knux vino a ponerse al corriente con nosotros", explicó Mighty, que estaba parado al lado. "Ya que terminaste es ritual, es tu turno de contar tu historia con la reina".
"¡Por su puesto, por su puesto! Veras..."
Inmersos en la frondosa selva que se extendía a lo largo y ancho del Novo Reino dos Sol, el nuevo poblado Sungazer florecía, aunque de una forma particular. Las chozas de madera no eran ni muy grandes ni muy elaboradas, como construidas de forma temporal, pero a su vez se notaban los años que tenían encima. Un sentimiento de temporalidad impregnaba el ambiente. Para los Sungazer ese no era su nuevo hogar, sino un refugio momentáneo, quizá aún anhelantes de volver a su amada Isla al oeste.
Trip, Knuckles y Mighty paseaban entre las chozas mientras charlaban y eran saludados por los demás lagartos.
"Ya veo...", Knuckles meditaba sobre lo que había oído. "Lamento mucho que se hayan visto obligados a abandonar su hogar..."
"Yo igual... ¡P-pero estamos bien! Gracias a la Reina y a la amabilidad de los Felidae, hemos logrado encontrar un lugar que se siente como casa".
"Eso veo. Me sorprende lo verde que es todo este país, viendo como el resto del mudo se volvió un desierto. ¿Cómo lograron...?".
El trío fue cubierto por una gran y densa sombra, luego una gota de agua cayó en la punta de la nariz del equidna, otra en su hombro y una tercera en su cabeza.
"No puede ser... ¿Lluvia, de verdad?"
"Eh... No exactamente...", corrigió Mighty apuntando hacia arriba.
De pronto un diluvio de agua cayó sobre todo el pueblo. El trío corrió rápidamente por cobertura bajo una de las chozas.
"Si algo se le puede celebrar a la 'Capitana' es que es puntual con su tarea", bromeo Mighty mirando al cielo.
Cuando Knuckles fijó su vista al firmamento, vio que no había ni una sola nube, sino una gigantesca parvada de barcos flotantes de los cuales emanaba el agua que llovía sobre el pueblo.
"¿No son esos los barcos de la tal Marine?", preguntó el equidna.
"Así es", respondió Trip. "La Marina Celeste, más que una fuerza militar, son quienes se encargan de recolectar agua de las nubes para hacerla llover por todo el reino".
"¿Recolectar agua de las nubes?"
"Idea de Marine", agregó Mighty. "Al principió se tomó más como un chiste que otra cosa. Tu sabes como, a pesar de que se ven enormes nubes en el cielo y hasta hay tormentas, casi nunca llueve ¿Verdad?."
"Si. La última vez que vi una lluvia normal fue hace 4 años, y no duró más de 1 minuto."
"Pues eso es un serio problema", continuó Mighty. "Cuando los suministros de agua de los Felidae comenzaron a agotarse y las plantas estaban por morir, Marine dijo algo así como que podíamos 'ordeñar' las nubes por agua. Nadie más que Blaze y Tails... ¡Digo! Miles, se la tomaron en serio. Por un lado Miles ideo un 'Condensador-de-no-sé-qué' para almacenar grandes cantidades de agua en un espacio reducido; mientras, Blaze volvió a Marine su Quinta Apóstol y le entregó la Esmeralda del Sol Azul para potenciar los poderes acuáticos que al parecer ya tenía. Incluso yo debo admitir que hace un buen trabajo".
"Me pregunto por qué las nubes no llueven", meditó Trip. "Sé que Marine es capaz de evitar que la lluvia caiga a tierra gracias a la Esmeralda Azul, pero ella siempre dice que le cuesta forzar al agua a obedecerle, como si tuviera vida propia..."
"Podría ser...", agregó Knuckles. "Antes de La Unión, recuerdo haber visto a Caos, el dios de la destrucción, abandonar la Esmeralda Maestra justo antes de que ésta fuera destrozada. Caos tiene una relación muy cercana con el agua, quizá eso explique la falta de lluvia y la evaporación de los océanos... Pero solo estoy especulando."
"Miles también intentó descifrar que había pasado con los océanos y las nubes. Pero eso fue antes de que Cosmo...", a medio camino, Trip se arrepintió de hablar de más.
"¿Antes de qué? ¿Y quien es...?"
"¡A-antes de que Miles se concentrase en su proyecto actual!" intervino Mighty. "Ya sabes, La máquina que hará posible 'La Separación'".
Knuckles cambió su vista entre la lagarto y el armadillo. Ambos parecían estar ocultando algo. Podía ponerse a sospechar, pero ya le habían contado cosas que sonaban más comprometedoras y delicadas, así que concluyó que solo seria algo personal que no le incumbía.
"¿De verdad creen que sea posible?", preguntó el equidna cambiando de tema. "¿Revertir La Unión? ¿Una Separación?".
"Miles dice que es... ¿Qué palabra utilizó? ¿'Factible'?. El punto es que se puede hacer, según él", dijo Trip.
"¿Y confían en lo que dice?"
"¿Por qué no lo haríamos?", preguntó Mighty encojiendose de hombros. "Es decir, por mucho que quiera que le llamemos 'Miles' y de que lleve un tiempo actuando raro, sigue siendo el mismo zorro amarillo de dos colas que todos amamos", concluyó con una sonrisa.
Knuckles pudo notar por encima de su hombro como Trip parecía más dudosa al respecto. Una sensación incomoda se posó sobre el pelaje del equidna, no sabia si era el frío y la humedad de la lluvia artificial o algo más. Tendría que esperar a que escampase para averiguarlo.
Me siento obligado a aclarar, al menos por si acaso, que si bien intento mantenerme fiel al canon (en la medida en que me sea conveniente), hay muchas cosas que son más Headcanon que algo oficial.
¿Lo de la influencia del Ónice Negro sobre las esmeraldas, los animales y las frutas? Inventado. ¿La función del casco de Trip de evitar los susurros del Dragón Negro? Completa ficción. Aún hoy día no se ha explicado porque las Esmeraldas le daban poderes especiales a Sonic y los demás en Sonic Superstars, o que carrizo hace el Dragón Negro. Conociendo a SEGA, seguro su explicación oficial seria "son dibujitos, mijo. No esté chingando".
Por lo que sea, mi mayor miedo es que en algún futuro lejano, algún fan de Sonic utilice este fic para justificar explicaciones fuera del canon. Es un miedo pendejo porque ¿De verdad me creo que este fic llegue a ser así de conocido?. Pero se han visto tantos casos...