Divinidad

Cream soltó un largo suspiro pensando en la mala suerte que estaba teniendo últimamente. Lo que había comenzado como una simple misión de reconocimiento se tornó en una batalla por sobrevivir cuando la Manada de Lobos atacó. Pese a resistir como mejor pudieron, los FF fueron derrotados; tras aparecer un destello más brillante que el sol, todo terminó. Ahora ella estaba dentro de uno de los camiones de asalto de los FF que los lobos habían confiscado para llevar a los prisioneros.

En las muñecas y tobillos de la coneja las esposas tintinaban; frente a ella, un puñado de lobos que le doblaban la altura y el ancho la vigilaban de tras de inexpresivas mascaras tribales; tras ella, todo un escuadrón de Freedom Fighters, encadenados como ella, algunos malheridos, todos aterrados; y a su diestra yacía la Capitana Tangle, inconsciente, con su cola completamente vendada. Cream hacía lo posible por no mirarla demasiado, la culpa la consumía, pues fue ella quien les guió hacia la trampa.

Sintió algo golpear su hombro izquierdo. Era la líder de los lobos, una loba atlética, pero con la mitad de la masa muscular y altura de los demás lobos. Aún así, ellos la respetaban y acataban sus ordenes con diligencia. Cream podía sentir en ella un aura similar a la del Comandante Shadow, solo que más accesible.

La líder loba le estaba extendiendo una vasija llena de ungüento para las quemaduras de la cola de Tangle. Esta era la cuarta vez desde que fueron todos capturados que la líder le daba el ungüento, incluso hubo una ocasión en que la propia Cream se olvidó de él y tuvo que venir la líder a recordárselo.

Cream tomó el ungüento, desenredó los vendajes de Tangle y empezó a aplicarlo. Hizo el esfuerzo de no pensar en el estado en que estaba la cola, de lo contrario iba a romper a llorar. Sintió un toque en su hombro, la líder lobo le estaba indicando que prestase atención a algo, pero Cream no lograba entender las mímicas. Al final la loba tomó el ungüento y lo aplicó ella misma, luego colocó un nuevo juego de vendajes. Habiendo terminado la tarea, dio media vuelta dispuesta a retirarse, pero Cream la detuvo.

"Muchas gracias...", exclamó la coneja.

La loba se le quedó mirando de soslayo. Cream tragó saliva, no podía decirlo con seguridad, pero sentía que la estaba juzgando con la mirada. Empezó a balbucear, las palabras no terminaban de salir de su boca, el nudo en su garganta se hacía más tenso.

La loba posó su mano sobre la de Cream, la coneja se quedó paralizada. El tacto se sentía cálido, amable. Con delicadeza la loba apartó la mano de Cream, miró a Tangle, luego volteó de nuevo a Cream.

"Lo siento...", su voz era calmada y ligeramente afligida, muy distinta a su típica voz de mando.

Entonces se fue, desapareciendo tras la puerta que separaba la zona de carga de la cabina del piloto del camión.

Cream se quedó pensativa hasta que los ligeros quejidos de Tangle la distrajeron. Parecía estar susurrando un nombre, extendiendo sus manos tratando de alcanzar algo. Cream le acercó su mano y Tangle la sostuvo con fuerza, fue entonces que se calmó.

"... Whisper...", Cream logró discernir un poco lo que decía la lemur. "... Cream... Lo siento..."

Cream apretó los dientes, sostuvo con más fuerza la mano de Tangle. ¿Por qué todos terminaban disculpándose por los errores que ella cometía? Como si aún fuese una niña...


El brillo del sol tras pasar tanto tiempo a oscuras encegueció a la coneja. Por mucho que parpadease o se tapara del brillo, no podía evitar ver colores y formas extrañas que le obstruían la visión. Uno de los guardias lobo le exigió que avanzase golpeando su espalda con la otra punta de su lanza; Cream lo hizo a trompicones, intentando no caerse y llevarse con sigo a la media docena de soldados a los que estaba encadenada.

Cuando al fin pudo recuperar parte de su visión, se quedó fascinada. Verde, casi tan verde como la capital del Reino de Acorn, pero tropical. Palmas, palmeras y cocoteros, yerbas altas y frondosas, flores de colores vibrantes, todo rodeando un claro en cuyo centro se encontraban erigidos un puñado de edificaciones piramidales escalonadas pintadas con colores llamativos. A las faldas de las pirámides había diversas chozas de madera decoradas con telas coloridas, algunas se veían como los quioscos improvisados a los que Cream se había acostumbrado ver en el centro de Oak Shire.

Conviviendo entre las chozas y las pirámides estaban Koalas, lobos, felinos y algunos lagartos de escamas puntiagudas los cuales Cream jamas había visto antes. Los lobos parecían servir como policías, similares a los Cortadores de Diamantes del reino, mientras los Koalas y lagartos eran en su mayoría típicos ciudadanos de a pie. Los felinos, eso si, resultaban enigmáticos. La gran mayoría vestían túnicas extrañas que les tapaban al completo, y en su actuar parecían evitar el sol a toda costa. Cream pudo notar que se movilizaban a la pirámide mayor en el centro de todo, donde ella y los demás prisioneros también eran llevados.

Por órdenes de la Líder lobo los guardias separaron a Cream del resto de prisioneros y la llevaron por una entrada distinta de la pirámide. Ella se fue adentrando en un pasillo que asemejaba más a una cueva, y en cuya oscuridad volvió a perder la visión. Avanzó a ciegas hasta que tropezó con algo, o alguien.

"Oh, disculpa... ¡Por Gaia! ¡¿Qué demonios haces aquí?!", la voz era familiar. Cream reprimió un grito de emoción. De a poco identificó los contornos, luego la figura, entonces los colores. Definitivamente era Amy.

La coneja sintió como era abrazada con fuerza por la eriza rosa mientras los guardias intentaban separarlas. Se oyó el silbido agudo de la líder lobo, su indicación para que sus hombres se detuvieran. La loba pasó por el costado de las dos chicas. Amy y Cream se le quedaron viendo, la eriza rosa desconfiada, la coneja confundida. La loba hizo un movimiento de cabeza y con ello se llevó a sus hombres consigo, luego con un ademán le indicó a la fila de prisioneros que siguiera avanzando.

Amy y Cream fueron caminando una al lado de la otra, abrazadas.

"¡Me alegro muchísimo de verle, señorita Amy!", exclamó Cream, con la voz a punto de romperse.

"¡Yo no! ¡Para nada!", espetó Amy alterada. "Es decir... No aquí. Me alegro de ver que estas bien, pero no deberías estar aquí. ¿Cómo rayos...?", entonces la realización llegó de golpe a la eriza, y una furia asesina la poseyó. "¡¡SONIC!!"

"¡No me tienes que gritar a mi en el oído!", respondió Sticks justo delante de Amy. "Oh, hola orejas-largas".

"Ya, ya.", se manifestó el erizo enfrente de Sticks asomando la cabeza y mirando hacia atrás. "¿Ahora que hice...? ¿Es esa Cream? ¿Que rayos hace...? ohno.

"¡¡SONIC!!", rugía la eriza sedienta de sangre.

"Sticks ¿No tienes algún plan para calmarla, por favor?", susurraba aterrado el erizo.

"¿Tengo cara de domadora de bestias o terapeuta de parejas? No me metas en esto. Bastante tengo con encontrarme en medio de ustedes dos".

"¡Aaaargh! ¿Por qué hacen tanto maldito escándalo?", protestaba Knuckles delante de Sonic. Apenas se le entendía, hablaba como quién ha despertado hace apenas unos minutos. "Van a hacer que me estalle la cabeza...".

"¿Señor Knuckles? ¡Señor Knuckles, es usted!", dijo la Cream emocionada.

"Baja la voz, liendre. ¿Y quien eres...? ¿Cómo me conoces?". Knuckles volteo a ver y estrechó los ojos. "¿Por qué esa chica se ve como Cream pero... como si la hubiesen estirado?".

"Esa es Cream, cabeza dura." le contestó Sonic.

"Ah... ¿Y qué hace ella aquí?"

"¡Oh, quien sabe!", expresó Amy entre sarcástica e iracunda. "¡¡A lo mejor el gran Sonic The Hedgehog tenga la respuesta!! ¡¿No es así, SONIC!?".

"¿Ahora que hiciste, erizo?", preguntó el equidna.

"Larga historia. Oye, ya que somos casi casi como hermanos ¿Puedo pedirte que me protejas para que Amy no me ahorque, me despedace y alimente a los cuervos con mis restos?"

"Ocúpate tú de tus propios asuntos, hermano. Me duele demasiado la cabeza como para tener que lidiar con tus meteduras de pata."

La líder lobo dio un fuerte silbido, un puñado de guardias lobo rodearon al grupo y lo guiaron hasta su siguiente destino.

"Jefa Lupe, los demás Apóstoles le esperan", Cream oyó decir a alguien. Al voltear, pudo ver cómo a la líder loba se le entregaba una capucha color cían, luego desapareció adentrándose en las sombras.

Cream y el resto llegaron a una gran arena rodeada por las gradas de un estadio. Estas estaban llenas de personas tapadas por túnicas. En la arena se encontraban todos los soldados FF capturados, además de otros prisioneros, todos asustados. Los prisioneros rodeaban un escenario adornado con centenares de velas apagadas; era el único lugar iluminado directamente por una abertura en la cima de la pirámide. El grupo fue dirigido hasta el escenario y dispuestos en fila uno al lado del otro encarando el fondo de la arena.

El silencio que guardaba aquel recinto era inquietante, ni siquiera se le permitía susurrar al público, el más mínimo ruido era reprimido por la multitud. Hubo una espera que se sintió eterna mientras Cream oía el latir de su propio corazón. La coneja observó a todos lados, pero no había rastros de Tangle, se imaginó lo peor.

Sonó un largo silbido, luego el rumor del público en las gradas levantándose. Desde el fondo de la arena emergió la figura inusual envuelta en una túnica lavanda con decorados dorados y rojos; la prenda era tan grande que las partes más holgadas de la falda y las mangas eran llevadas en mano por sus súbditos, también cubiertos por tela. Detrás de ellas venían otras figuras encapuchadas: una de rojo, una de amarillo, una de verde, una azul y la última cían.

Todas las figuras subieron al escenario, tomando la de lavanda el centro mientras las otras le rodeaban. La figura lavanda fue sacando sus manos por las largas y voluminosas mangas de su túnica, sus súbditos le colocaron unos guantes lavanda antes de que los rayos del sol tocasen su piel. Entonces la figura lavanda hizo la forma de una estrella con las manos y las alzó en alto, todos en las gradas le imitaron; las figuras de verde y azul también lo hicieron, las demás se abstuvieron.

"¡LA REINA ES SABIA!", vociferó la figura lavanda, su voz resonó en cada rincón del recinto.

"¡LA REINA ES JUSTA!", respondió el público.

"¡Estamos hoy aquí reunidos para presenciar la justicia de nuestro Segundo Amanecer, nuestro único amanecer verdadero, quien juzgará de primera mano el destino que deparará a estos impíos e infieles que han osado desafiar su indiscutible voluntad!".

La figura lavanda hizo un ademán y los guardias lobo se movilizaron. De pronto la poca luz que había se fue apagando, Cream vio como la abertura en el techo era cerrada, dejando el recinto en completa oscuridad.

Súbitamente un gran destello cegador emergió del fondo de la arena tras la figura lavanda. Era un brillo sobrecogedor que emanaba un calor sofocante, Cream era incapaz de verle directamente. Inmediatamente el publico en las gradas se quitaron las capuchas de sus túnicas. Felinos, y algunos lobos y Koalas, todos llevados por un fervor divino, elevaron sus brazos para recibir el brillo en su cuerpo. La figuras de verde y de azul se quitaron sus capuchas también, Cream pudo identificar a Ray, el compañero de Mighty, como el de verde, pero a la chica de azul con la cicatriz en el rostro no.

La figura lavanda dejó que sus súbditos le quitasen los guantes y la capucha, revelando una mujer gato de pelaje blanco con sus orejas llenas de pendientes dorados. La gata dio la vuelta para encarar el brillo con los ojos cerrados y realizando la forma de estrella con las manos sobre su cabeza.

El brillo se movía. Avanzaba lentamente, cada paso que daba hacía más difícil el soportar el calor. Cream podía oír las llamas crepitar y lo que parecían ser pequeños cristales siendo pisados. Las velas del escenario se encendieron por si mismas. La coneja estaba tan desconcertada que sintió que iba a entrar en pánico. Solo el tacto de la mano de Amy apretando la suya la pudo calmar un poco.

Una nueva figura apareció por encima del brillo y entonces las llamas bajaron su intensidad lo suficiente como para no calcinar todo el escenario. Cream hizo el esfuerzo de ver con más detenimiento aquella figura que levitaba por encima de todos. Llevaba una capucha Plateada, sus brazos los extendía a ambos lados, como si intentara contener algo invisible. ¿Está controlando las llamas?, pensó la coneja.

"¡Mi reina!", dijo la gata blanca haciendo una reverencia. "¡Bendita sea por honrarnos con su brillo impoluto! ¡Benditos sean todos aquellos tocados por su brillo! ¡Que sus almas sean purificadas!". La gata blanca dio un paso a un lado.

Envuelta en un fuego salvaje, era difícil más no imposible discernir la silueta de Blaze.

"¡Hoy es un día de júbilo! Y por tal motivo, sus más fieles Apóstoles están aquí presentes... eh... exceptuando al Maestro Prower... otra vez. Si me permite sugerir, mi reina, creo que este tipo de insubordinación tan recurrente debería..."

"Hathor", la voz de Blaze se oía como una llamarada haciendo erupción. La gata de blanco cayó de rodillas.

"¡Le suplico perdone mi impertinencia, mi reina! ¡Usted es sabia y justa! ¡Usted es quien ha de juzgar las acciones del Maestro Prower! ¡No yo!"

Blaze se adentró más en el escenario, dejando tras de sí a Hathor, quien volvió a ponerse en pie pero manteniendo la cabeza baja. La monarca fue en dirección a la chica de la capucha azul. Cream la notó nerviosa, pero más por emoción que por miedo.

"¡Gloria a su Marina Celeste, mi reina!", vociferó Hathor. "Sus fuerzas en el cielo lograron volver con la última de sus sagradas Esmeraldas del Sol", Hathor sacó de sus ropajes una gema de color gris la cual elevó en lo alto, todo el publicó aplaudió. Le entregó la gema a la figura de plata y prosiguió: "La Maestra Marine ha comandado sus fuerzas según sus designios y ha triunfado. ¡Gloria a Marine!".

"¡GLORIA!", replicó el público.

Blaze se posicionó enfrente de la chica Marine. Esta estaba sudando debido al calor, pero actuaba como si no le afectara. La figura de plata se colocó detrás de Marine y elevó sus manos para apaciguar más las llamas. Blaze sacó su mano fuera del fuego y la acercó a Marine. Le elevó el mentón para que la mirara fijamente, luego acarició su mejilla en donde terminaba la cicatriz. Marine inclinó su cabeza para acercarse más al tacto de Blaze. Soltó una lágrima, se veía feliz.

"¡Gloria a Marine! ¡Gloria a Marine!", cantaba el público en las gradas.

"Además, mi reina", continuó Hathor. "No solo se ha recuperado la última pieza para llevar a cabo 'La Separación', su prometida vuelta al mundo que se nos fue arrebatado... sino además tiene ante usted a los causantes de esta aborrecible 'Unión' para que sean juzgados y reciban lo que merecen por sus transgresiones"

Blaze volteó a donde estaban Sonic y el resto. Dejó a Marine y se encaminó hacía ellos, las llamas volvieron a aumentar en intensidad. Caminó lentamente en frente de cada uno de ellos, haciendo un examen silencioso con la mirada. Primero a Cream, luego a Amy, luego Sticks, hasta detenerse frente a Sonic. Se quedó mirándolo con un momento, el erizo parecía estar calmado, pero su pie se agitaba ligeramente.

"No digas nada estúpido...", no pudo evitar susurrar Amy entre dientes. Blaze la escuchó y volteó a verla, Amy apartó la mirada.

Mientras Blaze volvía a poner su atención sobre Sonic, detrás del erizo se posicionó la figura plateada e hizo lo mismo que con Marine. Las llamas de Blaze se apaciguaron, la gata extendió su mano fuera de las llamas y tomó al erizo por la mandíbula con brusquedad para acercarlo más, entonces ella sacó su cabeza de las llamas.

Cream tragó saliva, la expresión de la gata denotaba una ira inconmensurable, exacerbada por sus inquietantes ojos ennegrecidos. Pero a su vez podía ver el mismo cansancio que el de Sonic.

Blaze inspeccionó detenidamente los ojos del erizo, como si intentara descifrar algo en ellos. Cuando pareció haber terminado, lo soltó y volvió a entrar en sus llamas. Luego dio media vuelta y se fue retirando del escenario.

"Eh... ¿L-los perdona, mi reina...?", expresó dudosa Hathor. Blaze solo levantó la mano. "B-bien... ¡Regocíjense, infieles! ¡La bondad infinita de nuestra reina los ha bendecido y han sido completamente exonerados de toda culpa! ¡Que esta sea una muestra de la única y más absoluta verdad!: ¡LA REINA ES SABIA!"

"¡LA REINA ES JUSTA!", replicó el publico antes de deshacerse en aplausos.

Blaze hizo un ademán para llamar a la figura plateada. Mientras Hathor ordenaba a los guardias que llevaran a los prisioneros a sus celdas, la figura plateada se le acercó y le dijo algo al oído.

"Si la reina así lo pide, que así sea", respondió la gata, entonces volteo en dirección a Sonic y el resto. "La reina exige que los dos erizos y la coneja sean llevados a sus aposentos".

Los guardias inmediatamente desencadenaron a Sonic, Amy y Cream del resto y los llevaron detrás de Blaze, escoltados por la figura Plateada. Cream dio un último vistazo detrás suyo antes de perder de vista a sus compañeros Freedom Fighters cuando se cerró la compuerta a su espalda.




"Muy bonito todo, Sr. NONE. Pero, si lo felinos estaban cubiertos por túnicas ¿Cómo sabia Cream que eran felinos?"

...

Porque eran túnicas con orejas gato.


Trivia al Azar: Lupe y Hathor

Los que conozcan Archie Sonic estos nombres quizás le suenen, pero para los que no:

Lupe The Wolf es la líder del Wolf Pack y aliada de los Freedom Fighters, tanto pre como post Reboot. Hathor, por otro lado, es la reina de los Felidae, una tribu de gatos que vivían en el "Misterioso País de los Gatos" previo al Reboot.

Ambas tribus estaban en constante conflicto. "¿Cómo lo resolvieron en este AU?" Eso lo divertido, no lo hicieron.