Indigno
Entonces... 5 minutos antes de La Unión...
Cuando Sonic recuperó la consciencia, dio un súbito respiro, como si sus pulmones le exigiesen oxigeno, luego abrió los ojos de golpe, pero solo encontró más negrura. Tenia gran parte del cuerpo entumecido, las piernas dormidas, un dolor intenso en su espalda y cabeza. Levantó los brazos para tantear sus alrededores, podía sentir roca entre húmeda y seca. Escombros, no recordaba de qué. De a poco la claustrofobia iba apoderándose de él, por lo que empezó a respirar profunda y lentamente. Podía presentir un movimiento desde la parte baja de su cuerpo, su propio pie agitándose por su cuenta debido a la impaciencia. Intentó removerse para tener más espacio para actuar, de a poco sentía sus piernas despertándose, un hormigueo que iba en aumento volviéndose un cosquilleo intenso hasta tornarse en dolor. Dolía demasiado, pero al menos podía sentir sus piernas otra vez, así que las puso a trabajar. Dio varias patadas al techo de su encierro, podía oír como la roca se rompía, caía y rodaba. El reducido espacio se llenaba de polvo y lo que parecía ser agua. Tras una última patada, se oyó un gran pedrusco rodar, varias piedras caer y entonces del agujero que se hizo empezó a caer lluvia. Era mucha, demasiada, Sonic estaba siendo sumergido en el agua con mucha rapidez, su respiración se volvió más agitada. El erizo hizo lo mejor que pudo para deslizarse hasta tener la cabeza debajo de la abertura. Apenas destellos esporádicos entraban por el hueco cual relámpagos, y tras el rumor de la lluvia se oía el estruendo, no de el trueno, sino de unas colisiones catastróficas, como si dos huracanes chocaran entre si. Sonic se fue arrastrando por la estrecha abertura mientras la lluvia le caía en el rostro y los destellos le cegaban. Al fin pudo sacar una mano a la superficie y ayudarse a sacar todo el cuerpo. Estaba libre, estaba en el exterior, estaba... sobre las ruinas de Angel Island.
Al fin pudo recordar lo que había pasado, entró en pánico.
"¡Knuckles! ¡Tails!", empezó a llamar mientras luchaba por reincorporarse con sus piernas aun temblorosas.
Apartó la manga de su guante izquierdo y revisó su reloj comunicador. Un indicador titilante en la pantalla del aparato le decía que el Tornado estaba fuera de alcance. Sonic toqueteó un par de veces la pantalla, pero esta no cambiaba.
"¡Knuckles!", llamó el erizo. "¡Hey Knux, respóndeme...!".
Un desliz le hizo caer del enorme montículo de escombros en donde estaba. Cayó varios metros, chocándose con varias piedras, hasta aterrizar sobre lo que parecía una playa. La marea era violenta, las olas chocaban con rabia una contra la otra y el agua salada salpicaba el rostro del erizo. Sonic se reincorporó a duras penas, sus músculos temblando por el agotamiento. Miró a su alrededor buscando a Knuckles y Tails, intentó volver a llamarles, pero un fuerte destello lo distrajo. Cuando miró al cielo, pudo verlas a las dos.
Brillando como un sol rabioso e iracundo, Blaze sobrevolaba el firmamento escupiendo llamas salvajes, su pelaje dorado y encrespado, su mirada carmesí y sedienta de violencia. Al lado contrario de ella, estaba Surge. El pelaje verde de la tenrec también se había tornado dorado, su cuerpo rodeado por una madeja de rayos descontrolados, pero sus ojos estaban con la parte blanca totalmente ennegrecida, algo la estaba controlando.
Ambas chicas, imbuidas en energía infinita, colisionaron a medio vuelo y del impacto se originó una gran onda expansiva que por un momento detuvo la lluvia, partió el mar a la mitad e hizo que la montaña de escombros detrás de Sonic se derrumbara. El erizo se agachó y pegó el cuerpo a la arena. Si bien pudo evitar salir volando, fue arrastrado por la arena varios metros. La luz de los rayos de Surge y las llamas de Blaze desaparecieron, habían volado a otro sitio lejano. Pese a ello, Sonic podía sentir como el cuerpo le temblaba, ya no por el dolor, sino por el miedo. El erizo dio un golpe a la arena, la frustración que sentía le superaba.
Entonces sintió algo más, algo externo sobre él. Al revisarse, sacó la Esmeralda del Sol Gris. Un halo de fuego se generó alrededor de la gema y un haz de luz se desprendió de ella, extendiéndose hasta más adentro de la selva cercana a la playa. Sonic se reincorporó y siguió el camino que le indicaba la gema.
Rodeando varios montículos de escombro y ocultándose cada que Blaze y Surge luchaban cerca, adentrándose entre la vegetación, el erizo pudo dar con un claro en donde estaban los restos destrozados de una estatua equidna en cuya base yacía Knuckles desmayado.
Sonic corrió a socorrerle, deslizándose hacia él y llamando con insistencia al equidna, pero este no respondía. Sonic pegó su oreja al pecho de Knuckles, no oía nada, ni su respiración o sus latidos. De inmediato aplicó RCP, haciendo presión rítmica sobre el pecho e insuflando aire a los pulmones por la boca. Lo hizo una vez, luego una segunda, una tercera, cuarta, quinta, sexta...
El equidna escupió una gran cantidad lodo, Sonic le ladeo la cabeza para que pudiese sacar todo y recuperar el aliento. Knuckles no recobró la consciencia, pero volvía a respirar a duras penas y su corazón latía de nuevo.
Sonic se quedó un momento intentando recobrar la compostura mientras miraba a su amigo al borde de la muerte. Alzando la vista pudo ver a lo lejos una bolsa de tela de la cual emanaba un brillo inusual. Sonic volvió a sacar la esmeralda del Sol Gris y vio que el haz de luz que despedía iba dirigido a esa bolsa, así que corrió a revisarla.
Una, dos, tres, cuatro... seis. Las otras seis Esmeraldas del Sol estaban allí reunidas, haciendo 7 con la que Sonic tenia consigo.
Hubo otro destello e impacto entre Blaze y Surge. La onda expansiva hizo que las raíces de las palmeras salieran al aire. Sonic puso su cuerpo sobre el de Knuckles para protegerle, varios escombros volaron sobre él. Cuando el alboroto se detuvo, el erizo se quedó observando la bolsa con las esmeraldas. Dio un vistazo al reloj debajo de su guante izquierdo, el tornado permanecía fuera de servicio. Hizo un par de toques, llamó a Amy... seguía sin responder.
Tomó un largo respiro, luego forzó una sonrisa.
"Está bien, puedo hacerlo. Soy Sonic The Hedgehog, esto no es nada. He pasado cosas peores, puedo hacerlo. Soy Sonic...", se fue repitiendo una y otra vez mientras se levantaba y tomaba las esmeraldas.
Cuando las reunió todas y las colocó alrededor suyo, estas empezaron a levitar. Sonic podía sentir un calor inusual emanar de ellas. Intentó tocar una, pero una pequeña ráfaga de fuego le quemó el guante. Tomó otro largo respiro, forzó aún más la sonrisa.
"Puedo hacerlo, Puedo hacerlo, PUEDO HACERLO", mientras decía esto, tomó la esmeralda con ambas manos y un mar de llamas lo envolvieron por completo.
Quizá gritó, sea por el miedo o por el dolor, pero el rugir del fuego salvaje, la lluvia y la trifulca entre las dos semi-diosas enfurecidas volvió sus alaridos inaudibles. Y luego...
Ahora...
Las montañas se desdibujaban en el horizonte, fundiéndose con el firmamento. El viento era plácido, algo normal al estar tan alto por encima de las nubes. El Ocean Tornado atravesaba el mar de nubes como si atravesase el mar verdadero, las demás naves "celestes" se extendían a ambos lados formando una V cual parvada de aves.
Recostado sobre la barandilla de estribor, Sonic veía como el sol se traslucía en el alocado danzar de la vela mayor y se dejó llevar por sus pensamientos y recuerdos. De vez en cuando bajaba la mirada para ver a los piratas celestes realizando sus tareas. La diligencia con la que trabajaban resultaba inspiradora e incómoda a partes iguales, como si se vieran movidos por una voluntad superior... Sonic posó su mirada otra vez en el sol tras la vela.
Un pequeño estruendo de cubiertos chocando a su diestra le llamó la atención. Al bajar la mirada se encontró con Kit. El tiempo también había pasado sobre el lúgubre zorro, la mata de pelo que le tapaba un ojo era más larga y su contextura era más fornida, aunque no dejaba de tener una estatura, digamos, modesta. Eso, sumado al hecho de que, en los tres días que el erizo llevaba en el barco, en ninguno vio al zorro con una mirada diferente a la de profundo desprecio que tenia en ese momento, hizo pensar a Sonic que algunas cosas nunca cambiaban.
En sus manos el zorro llevaba dos platos con comida, su almuerzo y el de Sonic. Todo cortesía de Amy, quien no pudo resistir invadir la cocina del barco e intervenir, para el deleite del erizo, que ya estaba harto de comer la misma porquería gris e insulsa de siempre.
"Muchas gracias, Goteras", agradeció Sonic mientras extendía el brazo para tomar el plato.
Kit alejó la comida de su alcance, como si amenazara con tirarla por la borda.
"Tu y tu novia deberían estar encerrados", la voz de Kit era robótica, como expresando más un hecho que una amenaza.
"¿No sabes que la mejor forma de mantener a tus prisioneros saludables y contentos es dejándoles estirar las patas de vez en cuando?", Bromeó el erizo extendiendo aun más su brazo y arrebatándole la comida al zorro. "Vamos, Kit. Sigue el juego".
"No me gusta jugar, y no quiero que metan a la capitana en su juego"
"Un poco tarde para quejarse, creo yo"
"Jamás es tarde para acabar con...."
"¡Kitty! ¡Hey, Kitty!", Marine llamaba desde la otra punta del barco, en lo alto del área del timón.
La faz del joven zorro se suavizó al oír a la mapache, Sonic reprimió una risa. Marine saltó sobre la barandilla de la zona alta y corrió por la cubierta hasta Kit, su plato de comida a medio comer en mano.
"¡Hey Kitty! ¡Dame uno de tus filetes!"
"¿Qué? ¿Por qué?"
"Es que me acabé los míos"
"¿Y por qué debería darte uno de los mios?"
"¡Porque eres buena onda y me caes bien y yo te caigo bien y soy la capitana! ¡Rápido, que se me enfría la comida!"
"Apenas estoy empezando a comer, no te voy a dar mi comida"
"Puede tener uno de los míos si quiere, Capitana", intervino Sonic, haciendo una pequeña reverencia burlona.
Mientras los ojos de Marine se iluminaron, Kit puso una cara que hubiera matado a todo un ejército. Sonic se mordió el labio para no reírse.
Marine extendió su plato para recibir la carne, pero Kit sacó uno de sus tentáculos de agua y tomó el filete de Sonic, lo puso en su propio plato, luego tomó uno de sus filetes y lo puso en el plato de Marine. La joven capitana y el zorro se sentaron juntos en el suelo a comer. Sonic se les quedó viendo un momento, entre intrigado y ligeramente conmovido.
"Imagino que pasaron por mucho juntos", comentó el erizo mientras comía.
"No es de tu-"
"¡Oh si, sin duda!", interrumpió Marine al zorro, la boca toda llena de comida. "Kitty, Tails... eh.. ¡Miles! y Cosmo me salvaron el pellejo hace años. Y Kitty se ha vuelto mi segundo al mando más fiel desde entonces".
"¿Quien es Cosmo?"
"No te importa", el zorro fue categórico.
A Sonic le irritó la respuesta de Kit, pero también presintió una hostilidad diferente a la de antes, más seria. Prefirió dejar el tema por el momento, aunque había muchas preguntas que le rondaban la cabeza.
Centró su atención en la cicatriz que atravesaba el rostro de la mapache. Era un contraste muy inquietante con la actitud tan jovial que mantenía Marine, se veía como si una bestia salvaje le hubiese dado un zarpazo con rabia, de pura suerte sus ojos no habían sido lastimados de gravedad. Sonic quiso preguntar al respecto, pero pensó que a lo mejor tendría una respuesta similar a la anterior. Pensó en otra cosa.
"Oye Marine... Según lo que entendí por lo que pasó hace días, puedes controlar las tormentas con la Esmeralda del Sol ¿No?"
"¡Sep! ¡No solo comando a mis tropas, sino a la propia tormenta!", respondía triunfante la mapache alzando su tenedor como un sable.
"¿Cómo haces eso?"
"¡Ni idea!", Marine era dolorosamente honesta, y un poco demasiado entusiasmada al respecto. "Creo que Resbalones y la Reina tienen algo que ver. Lo único que sé es que Soy la única digna de hacerlo", concluyó con un aire de fanfarronería.
"Y Trip, y Mighty, y Ray, y Lupe, y todos los Apóstoles de la Reina en General", intervino kit, Marine le dio un codazo.
"No sé los detalles", agregó Marine. "Pero creo que ese tal Ónice Negro de la Tribu de Resbalones tiene algo que ver".
"No se pase de lengua larga, capitana...", advirtió Kit.
"¡Mira quien habla!"
"Ya veo...", Sonic reflexionó un poco. "La última vez que intenté usar las Esmeraldas del Sol a lo bruto, las cosas salieron... terriblemente mal".
"¡Pues debiste pedir permiso!", Marine dio el último bocado a su comida. "¡A por el tercer plato! Kitty, cuando termines de comer reúnete conmigo en el despacho del capitán", y de un salto la mapache se retiró.
Sonic y Kit se mantuvieron comiendo en silencio por un largo rato.
"Hey... ¿Quien es Cosmo?", preguntó Sonic de forma directa, sin tratar de ser hostil.
Kit se limitó a terminar de comer, se limpió la boca con una servilleta, se levantó y antes de retirarse, sin voltear a ver al erizo, le dijo:
"Si de verdad aprecias tanto a Miles, jamás digas ese nombre en frente de él".
Conforme el zorro se iba alejando, Sonic era ahogado por más dudas que certezas. Tomó asiento en el suelo y recostó su espalda de la barandilla, comiendo ya sin muchas ganas. El sol ahora se asomaba ligeramente por un costado de la vela mayor y sus destellos esporádicos molestaban al erizo.
Entonces este sintió a alguien sentándose a su lado y empujándole en el hombro. Al voltear vio a Amy con su almuerzo. Sonic sonrió un poco.
"Se supone que salimos a tomar el sol para no deprimirnos en la celda", dijo la eriza. "¿Por qué la cara tan larga?"
"Kit me contagió un poco de su aura, supongo"
"Uy si. Me da algo de escalofríos cuando lo tengo cerca. Tu sigue comiendo, que seguro te levanta el ánimo después tanto comer esa cosa gris por tres días seguidos".
Sonic intentó tomar uno de los filetes de Amy, pero esta le golpeó la mano.
"¡No!"
"Oh vamos. Kit me quitó uno de los míos"
"¡Pero si te puse 4 filetes mientras a los demás les serví dos!"
"¿Entonces por qué veo que tienes 6 en tu plato?"
"El que parte y reparte se queda la mejor parte, así va el dicho"
"Mírate nada más, blanqueando el abuso de poder. Todas son iguales"
Sonic volvió a intentar varias veces tomar un filete del plato de Amy, a lo que ella esquivaba o bloqueaba. Al final la eriza rosa tomó un filete, lo mordió y luego se lo dio de comer a Sonic en la boca. Luego el erizo tomó otro de los filetes del plato de Amy y tras darle un bocado, se lo dio a la eriza de comer. Ambos empezaron a reír.
"Oí a algunos en la cocina decir que mañana llegaremos al 'Novo Reino dos Sol', el Nuevo Reino del Sol, los dominios de Blaze... ¿Cómo crees que sea?".
El brillo del sol golpeaba con insistencia el ojo del erizo. Sonic se levantó y se puso al otro lado de Amy, donde el sol no le molestaba.
"Por ahora no quiero pensar en eso".