Tropiezos
Cuando Storm dio sus primeros pasos en el interior de la nave, de inmediato un escalofrío recorrió su espina. No debía estar allí, nadie en su sano juicio debería, y al parecer efectivamente no había nadie.
Aún siendo Storm tan "sencillo de pensamiento" (como a veces le llamaba Wave), hasta él veía extraño que la única defensa del barco fuera aquel zorrito tan lúgubre. El nido estaba repleto de cañones y armas para defenderse, además de que los muchachos estaban listos para salir a pelear. Aquel barco era un barco fantasma, tan solitario como... Algo muy solitario. Storm no era muy bueno para pensar en metáforas. Pese a lo mal que se veía el asunto, Jet insistía en investigar, al menos para descubrir como hacían para controlar la tormenta, ya que sería una herramienta muy útil si se hacían con ella.
Ambas aves se dividieron, y como Storm perdió el "piedra, papel y tijeras", le tocó revisar bajo-cubierta, mientras Jet inspeccionaba la cubierta principal y las salas superiores.
A cada paso que el gran albatros daba en las entrañas de la nave, la madera vieja crujía y Storm temblaba. Por mucho que inspeccionaba no encontraba a nadie. La oscuridad era asfixiante, el pequeño foco que utilizaba el albatros para iluminar era tragado por las tinieblas. Un zumbido grave y ominoso guió a Storm hasta más al fondo del barco, donde pudo dar con lo que parecía ser la sala de máquinas. Solo uno de los aparatos estaba funcionando. ¿Era lo que hacía volar al barco? ¿Lo que controlaba la tormenta? ¿Ambos? Storm se acercó al armatoste, pasó su mano sobre una inscripción llena de polvo que resaltaba sobre la superficie, revelando un pequeño logo de dos colas.
"¿No es esa la firma del zorro mutante amigo del roedor azul?", comentó la voz de Jet detrás de Storm, espantando al albatros de tal forma que casi clava la cabeza en el techo.
"¡Jefe, por poco me mata del Susto!"
"Vamos Grandulón. ¿A que le vas a temer con el tamaño que tienes?. De todas formas, no encontré nada arriba".
"Yo tampoco encontré a nadie. Creo que Wave tenia razón, esto tiene toda la pinta de ser una trampa".
"¿Una trampa firmada por Tails?", comentaba el halcón mientras daba un vistazo más detallado a la inscripción. "Algo no cuadra. Además ¿Que hace esta porquería exactamente?", cuestionaba Jet dándole una patada a la máquina, para sumar más al estrés del pobre Storm.
El halcón comenzó a revisar los alrededores de la máquina mientras daba golpes y patadas a todo, Storm por su parte mordisqueaba la punta de sus guantes en un intento fútil de comérselas uñas por los nervios. Al final Jet pudo dar con un pedazo de papel doblado y pegado en un costado. Storm no sabía si en verdad lo había visto o lo había alucinado, pero creyó ver un ligero destello como un hilo cuando Jet tomo el papel.
"¿J-jefe...?"
El halcón ignoraba a su compañero mientras desdoblada el papel. El destello volvió a aparecer.
"J-j-j-jefe..."
"¡Un momento grandulón! Hay algo escrito aquí... ¿Disfruten los Fuegos Artificiales, marineros de agua dulce?. Que dem...", Jet dio un jalón al papel, el hilo que estaba pegado destelló una última vez antes de romperse, a lo lejos se oyó un clic.
"¡JEFE!", Storm se abalanzó sobre el halcón y lo envolvió en sus brazos antes de que la explosión ocurriese.
El fuego engulló al albatros y al halcón en instantes, expandiéndose por el interior de la nave hasta hacer erupción en la cubierta. El fuego parecía derramarse por todos los orificios del galeón; tan intenso que la lluvia se evaporaba al instante al hacer contacto. Entonces el barco lentamente fue perdiendo altitud.
En el interior del barco, Jet luchaba por despertarse de la conmoción inicial y liberarse del gran albatros, que había perdido el conocimiento. Cuando pudo arrastrarse al exterior, vio a su compañero agazapado y con sus plumas en llamas. Jet empezó a apagar el fuego y a tratar de traer a Storm de vuelta a sus sentidos. Su corazón aún latía y respiraba a duras penas, pero por mucho que Jet le gritaba y golpeaba no lograba despertarlo. La máquina estaba destrozada, ambas aves estaban rodeados de llamas y la nave temblaba como si estuviera perdiendo estabilidad. El calor era sofocante y el humo cegador. Jet ya estaba harto, solo le faltaba ser enterrado vivo para decir que estuvo a punto de ser asesinado por los 4 elementos aquella noche.
Colgó a Storm lo mejor que pudo sobre sus hombros, tomó un gran respiro y con uno de sus abanicos soltó una ráfaga con la que pudo abrir por unos segundos un pasaje por el cual avanzar. Obviamente a Jet le costaba cargar con el gran albatros, lo normal era que Storm fuese el que cargara con él y Wave, por algo era el músculo; sin embargo esa noche todo era un desastre, todo salia mal y nada servia ni iba como debería. Jet dio un escupitajo de bilis que se evaporó antes de tocar el suelo. A medio camino Jet empezó a sentir que Storm era más ligero, pero más que alegrarse se amargó aún más. Estaban en caída libre. La cosa no podía ponerse peor aún si lo intentaba. Otro escupitajo.
Una gran pared de fuego separaba a las aves de la salida y sus Gears. Jet intentó extinguir el fuego con sus abanicos, pero con cada aleteo solo lograba avivar más el fuego. El halcón podía sentir como las llamas lamían la punta de sus plumas mientras sus pulmones llevaban más humo que aire. Estaba exhausto y mareado. Por un instante tuvo la idea de atravesar el fuego corriendo lo más rápido que podía y rezar a Babylon que el fuego no los rostizase antes de llegar al otro lado. ¿Qué tan malo era morir quemado? ¿Acaso era peor que ahogarse o estamparse contra el suelo?, la mente de Jet divagaba.
"¡¡Jet, Storm!!", una voz irritante gritó por encima de las llamas. "¡¿Están Bien?!".
¿Que tan malo era morir quemado?, volvió a pensar Jet. ¿Acaso era peor que deberle la vida al maldito Sonic The Hedgehog?.
"¡Storm está inconsciente!", respondió Jet.
"¡Estamos cayendo!"
"¡No me digas, Sherlock! ¡¿Vas a ayudar o vas a seguir diciendo obviedades?!"
"¡Tapa tu nariz y boca, se me ocurrió algo!"
Jet estaba demasiado al limite como para permitirse cuestionamientos, así que obedeció.
No sabia si el agotamiento le estaba haciendo alucinar, pero podía jurar estar viendo como una especie de aura azul se aproximaba. Todo el fuego que entró en el área del aura se extinguió inmediatamente. Cuando el aura envolvió a Jet este pudo sentir como el aire se escapaba de sus pulmones por las pequeñas aberturas entre su mano y su pico, los ojos le dolían y sentía algo extraño por debajo de la piel. Vio a Sonic haciéndole señales para que avanzase, el aura parecía emanar del brazalete en su mano derecha que brillaba con fuerza.
El erizo ayudó a Jet a llevar Storm hasta la cubierta principal. Ya en el exterior, Sonic miró a todos lados, confundido, antes de llevarse las manos a la cabeza. No había rastros de su Gear ni de Kit. Jet tomo los Gears suyo y el de Storm, lanzándole a Sonic el del albatros. El erizo activo la tabla y realizo un Gear Change para convertirla en una moto, asegurando a Storm en la parte posterior antes de montarse.
Sonic replegó el aura rápidamente, pero al hacerlo el fuego volvió con violencia, pulverizando la madera y partiendo el barco a la mitad. El erizo y el Halcón pudieron volar en los Gear lejos de los escombros en llamas que se precipitaban al vacío, iluminando las nubes con su brillo ardiente junto con los relámpagos.
"No puedo creer que ese niño me robase", comentó el erizo indignado.
"Supéralo. A todas estas ¿Sabes conducir un Gear del tipo Poder? ¿No te iría mejor correr por el aire como hace un rato?", preguntó sarcástico Jet.
"Nada de correr por hoy... Y con lo del Gear, nunca es tarde para aprender".
"Da igual, sígueme. Nos devolvemos al nido. La trampa ya se activó, ahora es cuando los cazadores aparecen a reclamar sus presas".
Sticks se estaba aburriendo al punto de quedarse dormida. No era de extrañar, por un lado Amy les había despertado de madrugada para salir a ayudar a las aves, sacando a la tejón de su confortable bote de basura y privándola del sueño; por otro lado, hacer guardia junto a la eriza rosa resultó ser más aburrido de lo que esperaba. Habiendo visto que sus poderes no eran tan aterradores como los de Knuckles, siendo solo unas burbujas muy resistentes pero totalmente inofensivas, la tejón sintió curiosidad por ver si era capaz de crear una burbuja tan grande como para envolver todo el nido. Pero tras incontables intentos, la tarea parecía imposible.
Amy empezaba formando en la punta más alta del nido unos pequeños capullos de rosa que florecían y se combinaban para ir creando la capa que cubriría la nave. Pero en el momento en que la capa llegaba a las partes más bajas, la eriza dudaba y entonces la capa se pulverizaba en el aire. Y a cada fracaso, Amy realizaba una pequeña rabieta que iba aumentando en intensidad.
"¿Qué se te hace tan difícil, rosa?", preguntó la tejón más por querer romper con su aburrimiento que por interés. "Las otras burbujas las hiciste sin problemas".
"¡Eso es porque puedo ver todo lo que la burbuja va a envolver y puedo saber que partes evitar! Como no puedo ver todo el nido..."
"¿Y no puedes, como, adivinar o imaginártelo?"
"Lo he intentado antes, no salio PARA NADA bien. Por poco dejo a alguien sin piernas..."
"Bueno, supongo que no se pudo. Habrá que resignarse y Zzzzz", Sticks cayó dormida y empezó a roncar al instante.
"¡Sticks, no te puedes quedar dormida ahora!", reclamaba la eriza mientras pateaba las costillas de la tejón. "¡Esos piratas alados de los que hablas pueden atacar en cualquier-!", la súbita aparición de un arpón clavándose entre las dos chicas interrumpió a Amy.
"Maldita sincronización dramática que no deja dormir a nadie", refunfuñaba la tejón poniéndose en pie.
La cuerda amarrada al arpón se perdía entre las nubes, pero venia desde el Norte. Por el Este otro arpón apareció y se clavó en el techo de uno de los búnkers. Al Sur un arpón atravesó el techo del comedor, clavándose en una de las mesas. Entonces los arpones empezaron a venir en grupos de dos, luego de tres. Amy intentó detener los que pudo encerrándolos en burbujas, lo que terminaba cortando las cuerdas, pero venían de todos lados y le era imposible detenerlos a todos a la vez.
El nido se sacudió de forma brusca, el sonido de las cuerdas siendo tensadas inundó el ambiente. De entre las nubes emergieron media docena de barcos similares a aquel galeón solitario, unidos a las cuerdas de los arpones. Y entre ellos apareció el más grande y extraño, una enorme bestia de madera y metal, con velas y paletas propulsoras, y de mascarón un ave desplegando sus alas. Su diseño no era convencional ni comparable a otros barcos, pero algo en él le dio a Amy una extraña sensación de familiaridad.
Los Barcos se fueron acercando al nido hasta que se detuvieron súbitamente. Una pequeña silueta apareció sobre el barco principal, llevaba lo que parecía un sombrero de capitán. La silueta levantó su sable y lo dirigió al nido, inmediatamente un centenar de piratas salieron de los demás barcos, colgándose de las cuerdas para abordar el nido. Así dio inicio a la batalla.
El nido de Babylon activó su sistema de defensa, desplegando cañones rotatorios con cabinas de domo que disparaban a los barcos, sin embargo los disparos eran pulverizados por una extraña capa holográfica que envolvía a las naves. Los muchachos que hacían de guardia se movilizaron hacia los puntos en donde los arpones aterrizaron e intentaron cortar las cuerdas, algunas con éxito, pero otras no las pudieron cortar antes de que los piratas llegasen. La gran mayoría de los intrusos eran Koalas y otros marsupiales, pero algunos también eran lobos y felinos. Sus rostros denotaban su experiencia y determinación, muy por encima de la de los muchachos del nido. Sabían a la perfección lo que tenían que hacer. No les supuso ningún esfuerzo empezar a someter a los jóvenes.
Uno de los guardias del nido se vio cara a cara con un pirata jaguar que le doblaba en fuerza y altura. El Jaguar de un sablazo rompió el arma del pobre conejo y estaba por dar el último golpe... pero se detuvo súbitamente, congelado. Cuando el conejo volteó, pudo ver a Sticks haciendo un marco con sus dedos y con el brazalete de Meta-Cuarzo brillando con fuerza. La Tejón le hizo una señal al conejo y este la captó de inmediato, propinando un golpe al jaguar que lo dejó noqueado. El conejo saludó en agradecimiento a la Tejón mientras esta, visiblemente cansada, saludaba devuelta y le daba una mordida a una manzana que guardaba en su ropajes antes de seguir con la batalla.
En otra parte del nido, un grupo de muchachos fue interceptado por los piratas. Cuando estos levantaron sus armas para atacar, una burbuja rosada los embistió, haciéndoles caer por la borda. Amy aterrizó frente a los piratas, blandiendo su siempre confiable martillo Piko, e indicó a los muchachos detrás suyo que se movieran en dirección al centro del nido, el lugar más seguro, y ellos obedecieron. Quedó solo la eriza contra una docena de piratas.
Al primero que tenia al frente lo encerró en una burbuja y con un movimiento de manos le hizo volar lejos. Los ataques de los siguientes dos piratas fueron repelidos por el martillo, Amy luego creó una burbuja pequeña frente suyo y al golpearla con el martillo la hizo rebotar hasta impactar y noquear al meno 5 enemigos. Los siguientes se coordinaron y lograron rodear a la eriza; esta pudo bloquear el ataque que venia del frente, pero fue atrapada por quien estaba detrás. En el acto Amy se envolvió a ella y su atacante en una burbuja, tomando al enemigo por sorpresa y logrando liberarse de su agarre para encargarse de él dentro de la esfera. Estando libre, Amy se cercioró de que no le hubiese amputado nada al pobre desgraciado. Todo en orden, soltó un suspiro de alivio. La Eriza creó una burbuja minúscula frente a ella, la golpeó con su martillo, y cuando estaba por ser esquivada por los piratas, ella hizo un ademán y la burbuja se volvió gigante, haciendo caer al resto de enemigos.
Lo siguiente que hizo la eriza fue intentar cortar tantas cuerdas como pudo encerrándolas en burbujas, sin embargo fue interrumpida por alguien que parecía estar haciendo un trabajo más eficiente.
Knuckles iba columpiándose con sus cadenas de cuerda en cuerda y cortándolas cuando las dejaba atrás. En su última columpiada se dirigió a uno de los galeones, aterrizando en la cubierta y siendo rodeado por el enemigo. Mientras los piratas lo veían con cautela planeando el mejor ataque, Knuckles simplemente hizo desaparecer sus cadenas, liberando su ZOI hasta envolver toda la nave. Los piratas huyeron despavoridos, gritando como poseídos mientras corrían y caían por la borda. Todos desaparecieron, menos uno.
La silueta solitaria no se parecía a los demás piratas, su figura oculta por una gruesa capa de fina costura amarilla ocultaba un cuerpo robusto y bien entrenado. Algo en ella hizo saltar las alarmas del Equidna.
"Sabía que esa tal Bestia Roja no podia ser más que tu, viejo amigo", dijo la figura mientras caminaba en dirección a Knuckles.
"Ningún amigo que conozca oculta su rostro ante mi. Identifícate".
"A eso voy", entonces la silueta dio un paso rápido para dar un golpe a Knuckles, el cual este bloqueó a duras penas, la madera debajo de los pies del equidna se astilló.
El enemigo era muy fuerte. Knuckles no era muy bueno con los rostros o los nombres, pero era capaz de recordar a la perfección a alguien por su forma de pelear y su fuerza, y esa fuerza le era muy familiar. El atacante propinó otro golpe a las costillas que Knuckles pudo detener, pero el equidna sintió como casi le rompen el brazo, no podía tomarse al enemigo a la ligera. Knuckles repelió al atacante y dio varios puñetazos, todos fueron bloqueados, todos se sintieron como si golpease una pared de hierro. El enemigo era lento, apenas se movía o esquivaba, pero no lo necesitaba, su defensa era impenetrable, tal y como...
Cuando el equidna hizo un recorrido rápido en su memoria y pudo encontrar una coincidencia, bajó su guardia y dio un paso atrás, estupefacto.
"¿Mighty...?"
La silueta dio un paso atrás, retiró su capucha revelando su pulida y robusta coraza roja brillante. El armadillo puso una media sonrisa.
"Tu de verdad solo entiendes a los golpe ¿Eh, viejo amigo?"
En otro de los barcos, una silueta cubierta por una capucha rojiza daba ordenes a los piratas para que lanzaran más arpones y continuasen el abordaje. Detrás de ella Sticks aterrizó, dando el último bocado a una banana y lanzando la piel al suelo. La tejón sacó de sus ropajes un par de bumeranes con los cuales pudo noquear a un buen puñado de piratas, pero estos fueron carbonizadas en el aire por una bola de fuego expulsada por la figura de rojo.
"¡Hey, me tomó semanas crear y afinar esas cosas!", protestó la Tejón.
"¡No dejaré que lastimes a más de mis hombres!", la figura empezó a acercarse. "Fui encomendada a protegerlos en esta importante cruza- ¡Ah!", la figura se resbaló con la piel de banana, dejando caer su capucha y revelando un curioso casco.
"Lamento que te lo diga yo, pero quizá no seas la más apropiada para el empleo", se burló la tejón mientras sacaba un bumerán ridículamente grande para atacarla.
"¡Sticks, detente!", gritó Amy.
La eriza estaba saltando usando sus burbujas como plataformas hasta caer entre Sticks y la otra chica, a la cual le tendió la mano. La chica levantó la mirada y quedó congelada.
"¿A-a-amy...?"
"Reconocería ese casco donde sea", la voz de la eriza empezó a romperse ligeramente. "Te extrañé muchísimo, Trip".
La chica tomó la mano de Amy y se levantó, luego apartó su casco y dejó sus escamas espinosas al descubierto. La lagarto de escamas naranjas parecía incapaz de procesar lo que pasaba, incapaz de saber si debía sonreír o no.
"¡No te preocupes, hermana Trip! ¡Ya voy al rescate!", una voz más joven se oyó a lo lejos.
Cuando Amy alzó la mirada al origen de la voz pudo ver una silueta volando sobre sus cabezas, cambiando su dirección y yendo en picada a atacar a la eriza.
"¡No, Ray, alto!", Trip se puso entre Amy y el atacante. "¡Son nuestros amigos!".
La silueta se detuvo en el aire y aterrizó frente a las chicas. Al igual que Trip, llevaba una capucha, pero de color verde. Cuando vio con detenimiento con quien estaba la lagarto, rápidamente se apartó la capucha.
"¡¿S-señorita Amy?! ¡E-está viva!", el joven ardilla no pudo contener su alegría y saltó a abrazar a la eriza. "¡Mighty tiene que s-saber esto! Él está... un momento ¿Por qué e-esta usted aquí?".
"Eso es lo que yo quisiera preguntarles. ¿Por qué están con estos piratas?"
"¿Piratas?", dijo confusa Trip. "No, nosotros no somos los piratas. Ellos lo son", decía apuntando al nido.
"¿Acaso s-son s-sus prisioneros? ¿Los es-están forzando a p-pelear?", cuestionó Ray.
"Creo que esto es un terrible malentendido"
"¡Ahí te equivocas, Rosita Fresita!", el grito fue enérgico, más fuerte que todo el alboroto de la batalla.
Desde el barco principal, la figura con el sombrero de capitán daba un paso al frente, montándose sobre la cima del mascarón y revelándose a todos: una joven mapache no más mayor que Ray, con una sonrisa que desafiaba a la tormenta.
"¡Marine...! Eh, d-digo... ¡C-capitana Marine!", Ray se acercó a la borda para que la mapache la oyera mejor. "¡Y-yo creo que e-esto si es un malentendido! ¡E-estas personas s-son nuestros amigos...!".
"¡Calla'o ahí pasodoble! ¡Si estas en uno de mis barcos, estas bajo mis ordenes, que la que manda soy yo"
"Argh, odio cuando se pone así...", se quejó Ray por lo bajo.
La mapache dio un salto del mascarón al estribor de su nave. Amy pudo ver su rostro con más claridad. Jamás la había visto antes, se veía enérgica y algo alocada. Una gran cicatriz de garras atravesaba su ojo izquierdo, nariz y boca, pese a ello mantenía una enorme sonrisa.
"¡Rosita Fresita, te voy a preguntar una vaina y tu me respondes si sí o si no! ¿Eres amiga de estos Babylon Rogues?"
Ray y Trip voltearon a ver a Amy. La eriza tenia el presentimiento de que ser honesta era la peor alternativa a elegir, pero a sus ojos era la única válida.
"...Si", respondió mirando fijamente a la mapache.
"Pues no se diga más... ¡Pasodoble, Resbalones, córtenles el cuello a estos y tirenlos por la borda, que nos estorban!"