En el Estómago de la Bestia
Ahora...
Las piedras cayeron de la bolsa de tela tintineado sobre la mesa de centro, desperdigándose por todo el mueble. Algunas tenían un brillo fluorescente verdoso muy notable, en otras el brillo era más bien discreto, difícil de distinguir en la luz; pero la gran mayoría estaban apagadas, indistinguibles de simples rocas, aún siendo los fragmentos de la Mítica Esmeralda Maestra.
Al rededor de la mesa yacían de pie Sonic y el resto, observando con interés y un poco de preocupación las piedras. Estaban dentro del despacho de Jet, quien les había permitido (a regañadientes) planear su siguiente movimiento de forma "privada", siempre y cuando él estuviera presente. El halcón no dejaba su enorme escritorio, y aunque fingía desinterés, tenia el oído bien preparado para escuchar lo que los "intrusos" tuvieran que decir.
"Una, dos, tres...", Amy contaba los fragmentos. "¿No son todos?".
"Son todos", respondió el equidna.
"¿Y por qué no se unen mágicamente como lo hacían antes?", preguntó Sonic.
"No tienen ni una fracción del poder que poseen de forma natural", Knuckles tomó uno de los fragmentos sin brillo. "Incluso estando en mi mano, apenas puedo percibir su poder. Las que aún tienen algo de energía fueron las que pude conseguir primero, porque fueron relativamente fáciles de encontrar. Las últimas, sin embargo, me tomaron años localizarlas".
"Tuvimos que depender de rumores para saber en donde buscar", agregó Sticks. "El «Detector-de-cosas-brillantes» que Knux tiene en la cabeza siempre lo dirigía o al Norte, donde esta Acorn, o a minas clandestinas de la Meta-porquería esa".
"Hmm, es tal cual como dedujo Wave", comentó Jet desde su escritorio. "Toda la energía del Caos se ha concentrado allá".
"¿Y que piensas hacer?", cuestionó Amy a Knuckles. "¿Tienes planes de entrar al Reino de Acorn?".
"No realmente...", confesaba el equidna mientras tomaba asiento en el sillón detrás suyo. Los demás le imitaron. "No con los Freedom Fighters originales allá".
"¿Le tienes miedo a los FF, hermanote?", preguntó Sonic con una media sonrisa sardónica.
"Yo no le temo a nada", el tono y la mirada del equidna eran capaces de matar a cualquier desprevenido.
"¿Y los fantasmas?", preguntaron casi al mismo tiempo Amy y Sticks.
"Los fantasmas no existen... Así qué no cuentan", Knux se removió un poco incomodo e intentó disimular la ligera pena que sentía. "Yo le tengo respeto al poder de los FF, no solo por lo que hemos oído en nuestros viajes, sino por experiencia. Estoy seguro de que ustedes dos saben mejor de lo que hablo".
"Oh, sin duda", concedió Sonic. "Hay perros que por mucho que ladran, no muerden. Ellos ni siquiera ladran, pero cuando muerden, te arrancan el brazo"
"No me mal entiendan. Seria perfectamente capaz de enfrentarme con uno o dos de ellos. Pero no con todos a la vez...".
"Y menos aún si Shads y Acorn intervienen..."
"Hey, a Shadow lo entiendo. Pero ¿De verdad Sally es tan peligrosa?"
"Si", respondieron categóricamente Sonic y Amy. No era sarcasmo o una hipérbole, ambos erizos hablaban con toda la seriedad que se podían permitir, lo que incomodó un poco tanto Sticks como a Knuckles.
"Pero lo bueno es que nos hemos reunimos otra vez", Sonic intentó devolver el optimismo al ambiente. "Ya no tendrás que patear traseros solo".
"Ciertamente. Aunque de todos modos seguimos en desventaja numérica. A no ser...", Knuckles alzó la vista hacia Jet.
"Ni lo piensen", el halcón ni se molestó en voltear a verlos. "No pretendo meterme a mi y a mis muchachos en una guerra abierta contra Acorn. Se las tendrán que arreglar ustedes solos".
"Aún así...", Amy intervino, pensativa. "¿De verdad pelear es la única alternativa que tenemos?".
Todos se quedaron viendo a Amy como si hubiera dicho algo extraño. Sonic suspiro y apartó la mirada.
"¿De qué hablas?", cuestionó Knuckles.
"Es solo que... siento que estamos tomando el camino más difícil solo porque sí. ¿Por qué tenemos que invadir y pelear entre nosotros cuando podríamos... hablar?".
Jet soltó una fuerte carcajada.
"¿Hablar con el FF? ¿Los mismos que son capaces de masacrar a puñado de gente hambrienta y sedienta para robarles la poca comida y el agua que tienen? Sabía que eras idiota, pero no tenia idea de que tuvieses el cráneo vacío".
"Cuida tu lengua, Jet", las palabras salieron de la boca de Sonic con una frialdad crispante.
"¿Me vas a amenazar en MI casa, rata azulada?"
"No es una amenaza, es una advertencia"
"¡Pues puedes meterte tu advertencia por el-!"
"Ya, pero...", Sticks interrumpió a Jet. "... El pajarraco tiene razón, Rosa".
"¡¿Pajarraco?!"
"Allá a donde íbamos...", Sticks ignoró por completo al halcón. "...Lo único que hemos escuchado han sido cuentos de terror sobre los FF. Simplemente no están abiertos a hablar, es todo o nada con ellos".
"Eso es lo que aún no entiendo. Ellos no son así, Sally no es así. Ella jamás mandaría a sus fuerzas a arrancarle la comida de la boca a gente hambrienta. Algo simplemente no cuadra. Quizá..."
"¿Vas a seguir insistiendo con lo de que es alguien más quien mueve los hilos, Ames?", espetó exasperado Sonic. "Ya lo hemos hablado un millón de veces: Sally es su Reina. Ellos no harían nada que no fuese por ordenes directas de ella. Nadie la está manipulando, nadie la está controlando, punto".
"¿Acaso olvidaste que Infinite volvió, hace 7 años?".
"Si, recuerdo que volvió. También recuerdo que hace 7 años Surge lo hizo pedazos junto a Angel Island en La Unión"
"Por favor, tu no crees eso ni un poco. ¿El rubí fantasma? ¿Las ilusiones? ¿Eh?"
"Si creo que si ese chacal estuviese rondando por aquí, las cosas serian "Infinitamente" peores"
"Oh ¿Entonces es más fácil creer que nuestros amigos se volvieron unos fascistas así de la nada?"
"Los tiempos cambian a las personas, Ames. Y siendo franco, no me sorprende ni un poco de parte de Shads..."
Amy dio un fuerte golpe contra la mesa, los fragmentos de la Esmeralda Maestras se agitaron, todos los presentes menos Sonic se sobresaltaron.
"¡Sabes muy bien que Shadow no es así! ¡Ni Shadow, ni Sally, ni nadie!"
"Se muy bien de lo que es capaz el Farsante, más que tu incluso... Y también sé un par de cosas de Acorn que ni siquiera tu sabes, Amy"
"¡Eres un-!"
"¡Pueden los dos cerrar la boca de una buena vez!", interrumpió Knuckles de golpe, su voz resonando y haciendo eco en la habitación.
Se hizo el silencio. Ambos erizos no apartaban la mirada el uno del otro. Amy, inclinada con las manos sobre la mesa, temblaba un poco, mientras Sonic permanecía recostado del sillón, aparentemente calmado, pero su pie se agitaba con impaciencia. Knuckles suspiró y se levantó de su asiento, miró a los dos erizos directamente hasta que estos captaron el mensaje y se relajaron un poco, apartando la mirada.
"Llevo literalmente años sin verlos a los dos. Lo último que me imaginaba al volverlos a encontrar es verles discutiendo por tonterías", el equidna se movió al centro de la habitación, entre Sonic y Amy. "Yo no conozco a Acorn tanto como ninguno de los dos, lo admito. Pero sé lo que he visto, no podemos ser tan inocente...", viró su mirada hacia Amy. "... ni tan fatalistas", volteó a ver a Sonic.
"A-a lo mejor estamos todos cansados y hambrientos", intervino Sticks intentando aligerar un poco la situación. "Será mejor discutir esto tras un atracón en la cena y una buena noche de sueño ¿No les parece?".
"Claro...", dijo el erizo antes de levantarse del sofa y retirarse rápidamente del despacho.
"Hm, vaya idiotas que son...", expresó Jet antes de también retirarse.
Amy se desplomó sobre el sillón, cabizbaja, con la mano sobre el collar de Meta-cuarzo que aun conservaba tras tantos años, acariciándolo como si buscase que le diese consuelo. Knuckles le hizo un ademan a Sticks para que se adelantara mientras él se quedaba a charlar con Amy, y la tejón obedeció.
"¿Está todo bien entre ambos?", el equidna tomó asiento al lado de la eriza.
"¿Eh?", la chica parecía haber salido de un transe. "¡Ah! ¡Claro! Por su puesto..."
La cara de Knuckles delataba lo poco convencido que estaba de la afirmación.
"De verdad, todo esta bien. Mejor imposible, incluso", reafirmó la eriza. "Esto no pasa casi nunca, es solo que el tema es... complicado".
"No era extraño verlos a los dos discutir hace 7 años, pero jamás pensé que estarían tan en desacuerdo en algo"
"Él y yo... tenemos perspectivas muy distintas sobre Sally. Yo no sé de donde él sacó las suyas, vienen de antes de que destruyeran las esmeraldas del caos, y el muy zopenco no quiere hablar las cosas, como es su costumbre. Pero yo estoy segura de las mías. Yo conozco a Sally..."
Entonces... 2 años antes de La Unión.
El rugido de la bestia metálica agonizante era ensordecedor. El chirrido del hierro chocando consigo mismo, el bailoteo infernal de los tornillos que se liberaban y caían como suicidas al vacío. Un millar de cristales rompiéndose, desquebrajándose y volviéndose polvo. Alarmas en un llanto fútil que no era escuchado por nadie más que las desamparada pareja de heroínas que buscaban con desesperación una forma de sobrevivir a la inminente catástrofe.
"¿Estas segura de tu plan, Amy?", cuestionó Sally, quien lideraba la marcha del X-gear que ambas compartían.
"¡Al 100%!", mintió la eriza con todas sus ganas.
La verdadera seguridad de Amy se podía calcular como no mayor la 60%, siendo optimistas. Y es que toda su esperanza reposaba en un recuerdo vago, torcido por el tiempo. En su cabeza solo estaba su imagen mental de Tails como un bebe zorro con lentes de pasta gruesa, una bata blanca demasiado grande para él y birrete de universitario repitiendo «¡Ciencia, ciencia! Si estas en un vehículo en colisión, la energía cinética del impacto es absorbida por la estructura del vehículo, así que mientras más alejado se esté del punto de impacto, mayores son las probabilidades de sobrevivir, igual que como pasa en los aviones comerciales ¡Ciencia!». En el fondo de su cráneo la eriza tenia la sensación de que la explicación era más detallada y que tenia sus peros, mas no había tiempo para reflexionar al respecto, la vida de ambas dependía de un muy delgado hilo.
"Creo que el punto más alejado de esta cosa en este momento es en el puente de mando. Cerca de él fue donde encontramos la segunda fuente de poder", explicó Sally.
"Seguramente Eggman tiene una habitación del pánico para momentos como este. Eso seria- ¡Cuidado!"
En su dirección un gran amasijo de escombro metálico se precipitaba, demasiado grande como para esquivarlo. Amy se adelantó a Sally e invocó su martillo Piko al máximo del tamaño que podía permitirse, al menos el doble de lo habitual, y con él dio un golpe certero que desvió el proyectil.
"¡Wow, fantástico!", celebró Sally. "¿Cómo eres tan fuerte siendo tan pequeña?".
"Ha... hago pilates", bromeó la eriza mientras recuperaba el aliento. "Oh no..."
La alegría no les duró mucho, una lluvia de metralla se aproximaba: munición, escombros y cristales de diferente tamaño, pero todos potencialmente letales.
"No creo poder golpear todo eso..."
"No, pero yo si puedo cortarlo", dijo Sally a la vez que materializaba sus dos cuchillas de luz añil humeante.
La eriza retrocedió y dejó a la ardilla al frente del vehículo. Cuando la metralla estuvo lo bastante cerca, se formó una máscara de luz sobre el rostro de Sally y esta empezó a realizar un baile, rápido y grácil como un rayo, seccionando en trozos diminutos todo lo que cayera cerca de sus hojas hasta que al final todo se volvió polvo que las chicas dejaron atrás.
"¡Eso fue lo máximo!", vitoreó Amy. "¡Fuiste casi tan rápida como Sonic! ¿Cómo lo hiciste?".
"Hacia ballet cuando era pequeña, aunque creo que estoy un poco oxidada"
"¿En serio? ¡Siempre quise aprender Ballet!".
"Quizá te enseñe unos pasos si salimos en una pieza de aquí. ¡Creo que veo la entrada al puente!"
Con un par de cortes de Sally y un golpe final de Amy, la puerta de seguridad cedió y ambas pudieron entrar. El lugar estaba en mejor estado que el restó de la nave, pero no exenta de algún que otro destrozo. Debido a la inclinación, les era imposible caminar por el suelo, por lo que fueron volando ayudadas del X-Gear en búsqueda de algún indicio de aquella habitación del pánico de Eggman. Sin embargo, en medio de la búsqueda, la energía del Gear se agotó. Sally pudo saltar antes de caer, pero Amy no pudo reaccionar con tanta rapidez. Sally, eso si, fue lo bastante rápida como para agarrarla del brazo y ayudarle a subir a terreno seguro.
"Ese ya es el tercer X-Gear que pierdo este mes. Nicole va a matarme", bromeó Sally intentando ocultar su preocupación.
"Asegurémonos de que sea ella y no esto. Esa habitación del pánico tiene que estar en algún sitio cercano. Quizá..."
"Quizá..."
Ambas chicas fijaron su vista en lo que parecía ser una esclusa incrustada en lo que se supone que era el suelo pero que desde su perspectiva era la pared. Sally realizó un corte preciso y Amy un golpe medido para abrirla sin romperla y entrar con seguridad. El sitio estaba oscuro como la boca de un lobo, pero era lo suficientemente espacioso para ambas y además estaba acolchado. Las chicas cerraron la exclusa y permanecieron en la oscuridad a la espera del impacto.
No pienses en un ataúd No pienses en un ataúd No pienses en un ataúd No pienses en un ataúd No pienses en un ataúd Se decían ambas para si mismas en sus mentes.
Inmersas en la oscuridad de la recamara insonorizada, las chicas eran incapaces de percibir algo más que el latido acelerado de sus corazones, sus respiraciones agitadas, el roce ocasional de sus manos y, desde afuera, el rumor la nave auto aniquilándose. Conforme aquel rumor se hacia más fuerte, ignorando la insonorización de la habitación del pánico, ambas chicas se fueron acercando más la una a la otra. Primero se sostuvieron de la mano, luego del brazo ligeramente, luego con más fuerza, y cuando el rugido del metal deformándose se volvió ensordecedor, se abrazaron y cerraron los ojos, esperando que lo peor pasase y ocurriese lo que tuviera que ocurrir, y...
Entonces... 1 año y 11 meses antes de La Unión
Sally despertó de pronto, con un gritó ahogado, bañada en sudor y temblando como si estuviera en plena tundra glaciar. Le costaba recuperar el aliento, se sentó sobre la cama he intentó calmarse, tomó una de las almohadas que le rodeaban y la abrazó con fuerza mientras repetía en un susurro "Todo está bien, estoy en casa" una y otra vez.
Cuándo pudo respirar con normalidad viró su vista al gran ventanal a su diestra. Las persianas estaban cerradas, solo un hilillo de luz lunar se discurría entre los espacios. Sé levantó de la cama aún temblando un poco. Con las pierna débiles caminó con rapidez para abrir las persianas y que un poco más de luz entrara y le ayudase a combatir la claustrofobia. Aquella luna rota estaba llena, su brillo y el de sus restos orbitándola ligeramente azulados. Hubo un tiempo en que el vislumbrarla traía a Sally paz de forma inmediata, pero desde que fue destrozada por el loco Dr. Eggman con el Cañón Eclipse, solo le llenaba de melancolía.
Sally abrió la ventana y dejó que la brisa nocturna le embargase. Respiró hondo y lentamente. Mucho mejor. Permaneció un buen rato sentada en el bordillo del ventanal mientras esperaba que las imágenes de la pesadilla se diluyeran en su memoria y desaparecieran... al menos por aquella noche. Luego salió de su habitación al interior del castillo.
El castillo de Acorn era el mayor orgullo no solo de la capital, sino de todo el reino. La amalgama perfecta entre lujo, poder y seguridad, la edificación de mayor tamaño y con una edad que se contaba en centenas.
Sally lo odiaba.
Demasiado grande, demasiado frio, tan silencioso y solitario. Las habitaciones estaba tan separadas las unas de las otras que parecían islas en el mar. Los enormes y altos techos abovedados asemejaban al paladar de una bestia imposiblemente gigante que parecía perpetuamente engullir a los habitantes del recinto. Por el día quizá tuviera cierto lustre, pero por las noches resultaba aterrador y hostil. Sally paseaba por sus hórridos pasillos como si fuese un fantasma. Se sentía como un fantasma, un anima en pena condenada a vagar en un solo sitio por toda la eternidad. Quiso aligerar el paso para llegar más rápido a su verdadero objetivo, pero para ello tuvo que tomar un atajo por el lugar que más despreciaba: la cámara del trono.
La más grande del castillo, con los techos más altos, los ventanales más grandes, con pilares que asemejaban a Meta-secuoyas por el diámetro y altura que poseían. Completamente ornamentado, adornado con gemas, oro y Meta-Cuarzo. Todo únicamente para resguardar el trono del Rey, en medio de todo, en la cima de una pasarela elevada a donde se llegaba subiendo un centenar de escalones. Y detrás de él, en el vitral mayor, se veía el Blasón de la Corona: Un escudo de armas en forma de bellota con la mítica espada de Acorn atravesándola desde arriba; con el lema de la corona en la base: "Vita, Veritas et Voluntas", "Vida, verdad y voluntad", los tres pilares sobre los cuales se erige todo el reino y las tres guías de todo monarca.
Pasando por la sala del trono, la joven princesa miró en dirección al mueble. Era quizá la cosa más horrenda que Sally haya visto en toda su vida. Demasiado grande para cualquiera, asimétrica, de apariencia incomoda y carente del más mínimo sentido del buen gusto. Compuesta en su totalidad por fragmentos del Meta-Cuarzo que alguna vez poseyeron los antiguos reyes y que está reservado únicamente a los integrantes de la familia real, el Meta-Cuarzo Omega. Todas piedras "muertas", ya que ese tipo de Meta-Cuarzo tiende a dejar de funcionar en el momento en que fallece su portador. "Una silla hecha de cadáveres", decía Sally para si misma mientras a paso apresurado se retiraba de la recámara.
Para cuando se dio cuenta, Sally ya se encontraba en el ala norte del castillo, donde residían los súbditos y sus amigos. Se sintió en paz. Era el ala más nueva del castillo, construida por su padre para que los limpiadores, mucamas y mayordomos durmieran y estuviesen disponibles 24/7. Era el área más modesta y recatada, con techos bajos y sin ornamentos, más acogedor a ojos de Sally.
Desde siempre fue su lugar favorito. Cuando era pequeña pasaba horas jugando con los hijos de los súbditos y ayudando con los quehaceres, para disgusto de su padre. Su hermano mellizo, Elias, era su ángel guardián. Distraía a su padre para que dejase a la niña hacer lo que quería cuanto tiempo quería, y aguantaba los regaños del amargado y viejo rey.
Sally se tomó la tarea de actualizar el ala para que fuese además la base de operaciones de los Freedom Fighters. Le dio a cada uno de sus amigos su propia habitación y la potestad de adaptarla a sus gustos y necesidades.
Paseando por el ala, Sally revisaba con la mirada las puertas de dichas habitaciones. Pasó en frente de la habitación de Antoine y notó que estaba entreabierta; justo al lado estaba la de Bunnie, bien cerrada y con una corbata vaquera colgando del picaporte. Sally sonrió con picardía, era la señal de que la liebre y el coyote estaban juntos, y no querían molestias. Nadie sabia que era lo que los dos tortolos hacían a solas, y nadie preguntaba, así que Sally prosiguió su camino.
Más adelante se encontró con la habitación de Rotor, difícil de confundir debido a la enorme puerta que poseía, necesaria para que la gran morsa pudiera entrar. Estaba modificada para que se abriera y cerrase de forma automática únicamente ante su presencia, sin excepciones. Era una medida necesaria, ya que Rotor era el ingeniero principal del reino, y sus proyectos debían de permanecer en completo secreto para todos, incluso la realeza. Sally confiaba ciegamente en las capacidades y la nobleza de Rotor, así que todo estaba en orden entre ellos. La única otra persona con tal privilegio de privacidad era Nicole, la encargada de las telecomunicaciones del reino, cuya habitación se encontraba más al fondo.
Sally se encaminó con prisa hacia los aposentos de la lince, dando ligeros saltitos a su paso. Al llegar, encontró la puerta cerrada pero con luz discurriendo por debajo. Al acercarse, una cámara escáner le hizo una revisión. Una pequeña bombilla roja pasó a verde y la puerta se abrió. Las únicas que tenían tal acceso automático eran la propia Nicole y Sally.
Dentro, el lugar estaba a oscuras salvo la gran pantalla OLED de la mega computadora frente a la cual se trazaba la silueta de la lince, ensimismada en lo que sea que estuviera haciendo y con audífonos puestos a todo volumen, al punto de que Sally podía oír el rumor de la música desde donde estaba.
Sally pasó su mano por la pared al lado de la puerta hasta que encontró el interruptor y encendió las luces. La lince por poco salta de su siento debido al susto, miró a su alrededor con nerviosísimo hasta que su mirada se encontró con la de Sally.
"¿La pesadilla otra vez?", preguntó la lince mientras detenía la música y se quitaba los audífonos.
"Otra vez, si", respondió la princesa mientras se adentraba más en la habitación.
"¿Fue especialmente horrible esta vez? Te noto más pálida".
"No, me encontré un fantasma viniendo para acá"
"Oh ¿Y qué te dijo?"
"«Córtale el internet a lince para que al fin tenga un ritmo de sueño estable, ooooooooh~»".
"Si haces eso, le prendo fuego al castillo"
"Lo sé, la sola idea de verte sin internet masacrando a todos me heló la sangre. ¿Qué es eso?", preguntó Sally apuntando al sándwich de pavo a medio comer a mano izquierda de la lince.
"Mi cena ¿Lo quieres?", Nicole le acercó el sándwich a la ardilla.
"No", contestó Sally mientras daba un mordisco en el lugar donde Nicole había dado su último bocado. Luego tomó el teléfono de la lince que se hallaba sobre el escritorio y se fue a tumbar a la cama que estaba al lado para ver videos en la web. "Hablando en serio, debes regular mejor tu ritmo de sueño, Nikki".
"Soy un animal nocturno, Sal", respondía la lince cansada mientras le daba un bocado al sandwich en el mismo lugar donde Sally había dado el suyo.
"Crepuscular, Nikki. Los linces son crepusculares, no nocturnos".
"Es lo mismo".
"Hay casi 10 horas de diferencia entre el crepúsculo y las 3 de la mañana, Nikki".
"A esta hora es que mis neuronas funcionan mejor"
"Aja, si. Claro. Y me lo creo".
"Cree lo que quieras".
"Eso es lo que siempre hago".
Visitar a Nicole siempre servía para levantar el animo de Sally por encima de las nubes. Era la única persona en la cual le podía confiar su vida con los ojos cerrados, su mano derecha y a veces también su izquierda, su ángel guardián, su compañera. Desde el momento en que Sally dio el primer paso dentro de la habitación, ya había olvidado la pesadilla, el mundo entero eran solo ella y Nicole.
"Ya es un mes...", murmuró la lince.
"Si", respondió de forma escueta Sally tras un suspiro. También era propio de la lince el ser un poco aguafiestas.
"La falta de sueño va a afectar tu salud, si no lo está haciendo ya".
"Solo necesito distraerme un poco para recuperar el sueño. Me lo haces más difícil si me lo recuerdas".
"Sally...", Nicole detuvo lo que estaba haciendo y volteó a ver a Sal con severidad. "Es en serio"
"¡Lo sé! ¿Si? Ya lo sé..."
"Bunnie me habló de un sedante que podría servir".
"Ósea ¿Tener pesadillas y no poder despertar? Suena fantástico"
"Ok, pero debemos hacer algo. En verdad me preocupas..."
Sally veía el techo de la habitación mientras pasaba el teléfono de una mano a otra, pensativa.
"...Me pregunto... Me pregunto si Amy estará pasando por lo mismo..."
"¿Por qué no le preguntas? Creo recordar haberla visto conectada en su Faceshell"
"¿...De verdad?"
"Si, desde hace un buen rato... Y a Tails también, por alguna razón". Nicole volvió otra vez a sus asuntos. "Quedamos de jugar al League of Heroes".
"¿Él también juega a ese juego del infierno?"
"Es como una droga, toma a quien menos te lo esperas y es difícil de dejar...", concluía resignada la lince mientras abría el Launcher de League of Heroes.
Sally buscó en el teléfono de Nicole la aplicación de Faceshell. Cuando Sally entró a su perfil y revisó el chat, pudo notar el punto verde sobre el perfil de Amy, indicando que estaba en línea...
Sumergida en la luz espectral del refrigerador abierto, la eriza escudriñaba hasta en la más recóndita esquina del electrodoméstico en busca de algo crucial. Tras de sí estaba el portal que daba a la sala de estar de la que emanaba la luz del televisor. Tras unos minutos buscando, la eriza al fin pudo dar con la crema batida. Tomó el bowl con el banana split de la encimera y lo baño en crema. Por un momento dudó de si devolver la crema al refri o llevársela, se decantó por lo segundo. Cerró tras de sí el refrigerador con el pie y se fue a la sala con el bowl en un brazo mientras echaba crema batida directamente a su boca con el otro.
Frente al televisor, sobre la mesa de centro, se hallaban desperdigadas chucherías varias. Desde lo más salado a lo más dulce, algunas bolsas a medio comer y otras completamente vacías.
Cuando la ansiedad le embargaba, a la eriza le daba por comer. En los primeros días de ser despertada por aquella horrenda pesadilla de su casi muerte en esa enorme nave, hacía lo posible por luchar contra la ansiedad y tratar de conciliar el sueño. Pero ya después de un mes de lo mismo se había rendido por completo al hedonismo. De todos modos podía bajar cualquier peso que fuese a ganar con ejercicio cuando quisiese... o eso se decía.
En el televisor se estaba reproduciendo la película que más le aburría sobre la faz de la tierra. Era su recurso de último momento cuando no podía dormir por otros medios. Pero el film ya estaba en la parte final, cuando el Vigilante Murciélago descubría que la madre del Super Alien se llamaba igual que la suya, y Amy aún no conciliaba el sueño.
"El único... EL ÚNICO momento en que podías serme útil, y aún así me decepcionas ¡Qué película más mala!", decía exasperada la eriza mientras le daba un bocado al banana Split.
Con el film reproduciéndose de fondo, Amy se puso a revisar su teléfono. Se metió en su Faceshell para ver algunos meme. Se paró un momento cuando vio que Tails también estaba conectado.
"¿Qué hace ese niño despierto a esta hora? Voy a tener que decirle a Sonic que le llame la atención".
El sonido de una notificación llamó la atención de Amy. Al revisar, vio que era de Sally. Era la primera vez que le contactaba desde que se conocieron e intercambiaron perfiles. Los otros días habían sido bastante ocupados, con asuntos que atender en La Restauración y otros quehaceres. Esa semana, sin embargo, las actividades habían amainado. La notificación era para un chat de voz, Amy la aceptó emocionada.
"¿Sally?"
"¡Chica! ¿Qué haces despierta a esta hora? ¿Tu no duermes?"
"¡Hey, esa es mi línea!".
Ambas empezaron a reir.
"¿Tu también tienes pesadillas con eso, Ames?"
"¿Cómo no? Fue la primera vez en mucho tiempo en que estaba en tal peligro y no tenia a Sonic para que me rescatase..."
"Igual. De normal tengo a Nicole y a los Freedom Fighters para salvarme de mis meteduras de pata"
"Que son más de las que deberían", se oyó decir a Nicole a lo lejos.
"¡Oh, cierra la boca!", le gritó Sally en broma.
"¿Está Nicole también contigo?"
"Si, está haciendo cosas muy importantes acá, como llamar manco a un niño de 8 años"
"¡Se supone que es un genio! ¡Miles no tiene escusa para jugar tan mal!"
"Está habalndo de Tails ¿No? Nicole ¿Le puedes decir que se vaya a dormir de una buena vez?", pidió la eriza.
"Si sigue metiéndose en mi línea y arruinando la partida, lo mando a dormir yo".
"¡Eso Nicole, enséñale quien manda al niño de 8 años!"
"Cállate"
Las chicas volvieron a reír.
Por un largo rato Sally y Amy platicaron de muchas cosas banales, poniéndose al corriente. Amy ya estaba llegando al fondo de su Banana Split y Sally inadvertidamente estaba por terminarse la cena de Nicole.
"Oye Ames ¿Y por qué no te pasas por aquí de visita?", propuso Sal.
"¡Oh, seria genial...! Pero no sé en donde viven."
"No te preocupes, Nicole te puede dar las coordenadas y un pase de entrada"
"¿«Pase de entrada»?"
"Así nuestras defensas antiaéreas no te volaran en mil pedazos antes de que toques el suelo", aclaró Nicole.
"Oh... Ok, gracias, supongo..."
"¿Te parece mañana?"
"¿No querrás decir hoy más tarde?"
"Ah, si claro, jeje"
"¡Me parece de maravilla!"
"¿Oíste Nicole?"
"Amy ¿Tienes como venir o prefieres que te vayamos a buscar?", preguntó a Lince.
"Tengo como ir".
"Muy bien, te estaré enviando las coordenadas y el pase a tu número personal. Si recibes un mensaje de un tal Nexus, soy yo".
"«Nexus» ¡Perfecto!"
"Nos vemos entonces, Ames. Que descanses, si puedes"
"Tu igual Sal ¡Nos vemos!".
Amy se desconectó del chat de voz, el bowl estaba completamente vacío, ella estaba cansada pero contenta, una enorme sonrisa se dibujó en su rostro. Miró el reloj y la sonrisa desapareció, el amanecer estaba a la vuelta de la esquina. Empezó a morderse las uñas pensando si debería ir a dormir o mejor quedarse despierta esperando a recibir el mensaje de Nicole. Entonces recibió un mensaje por Faceshell de Sally: "Qué sea por la tarde, ya está apunto de amanecer lol". La eriza suspiró aliviada y se encaminó a su habitación.
Maverick Lore: El Castillo de Ensueño de Acorn
"Según dicen los libros de historia, el Arquitecto original del Castillo de Acorn, Eleazar Acorn Tercero, lo construyó basándose en las descripciones dadas por los escribas sobre como era "El Castillo de Ensueño" de la leyenda de Adam Oak, el primero del lineage Acorn.
"El Castillo de Ensueño", cuenta la leyenda, lo construyó Adam al soñar con su hogar ideal estando al borde de la muerte y desamparado a los pies del Solitario Roble Sagrado de la Familia Acorn, bajo la sombra de los primeros arboles de Meta-Secuoya y sobre la que se presume era la primera mena de Meta-Cuarzo. Se cuenta que el poder de Adam era tal que pudo canalizar el Meta-Cuarzo enterrada bajo tierra y materializar todo el castillo por si solo, hasta el más mínimo detalle. Era completamente indistinguible de un castillo real y perduró por todo el tiempo que Adam vivió, entre 80 y 100 años, desapareciendo en el momento en que Adam dio su último aliento.
Es difícil corroborar la veracidad de la leyenda, de más de dos milenios de antigüedad. Los más estudiosos asumen que es una hipérbole o una metáfora, los más soñadores la toman como verdad".
(Extraído del Libro "Mitos, Leyendas y Verdades de la Corona de Acorn" Vol.3, Por Jupiner Acorn, Tia Bisabuela de Sally y Elias)
Maverick Lore: El Poderío Mediático de Eggman a través de la Eggnet.
Eggman Network, Inc.* (anteriormente conocido como Robotnik, Inc., cuyo nombre comercial es Eggnet) es un conglomerado mediático de tecnología, comunicación y redes sociales con sede en Eggmanland. Es la empresa matriz de Eggsoft (Microsoft), GooEgg (Google), Faceshell (Facebook), Instayolk (Instagram), WhatEgg (WhatsApp), EggX (anteriormente Fliker) (Twitter, Threads) y Revolt Games (Tencent, EA, Activision Blizzard, Microsoft Games, Sony, Embracer Group, Nintendo, Etc, Etc). La principal vía de ingresos de la empresa es a través de la venta de anuncios en sus redes sociales, la venta de licencias de uso de su sistema operativo "Egg OS", los micro pagos y gacha en sus juegos, las demandas por infracción de patentes y la manipulación mediática.
Fue fundado por el Dr. Ivo Robotnik en un intento de darle legitimidad a su monopolio mediático obtenido a la fuerza a través de sus numerosas incursiones de dominio mundial. Se estima que la Eggnet es utilizada por al menos el 89% del mundo; tal porcentaje era del 99% antes de la aparición de La Restauración y la creación por parte de Miles "Tails" Prower y sus colaboradores de una red alternativa, federada y descentralizada a la que denominó "Fediverso".
(Extraído de la enciclopedia digital libre Wiki-Tails)